Al final de la escapada. Jean-Luc Godard. 1960

al_final_de_la_escapada_todo_negro_2Esta película podría atribuirse al género negro por su temática, pero tal es su alejamiento de los cánones del clasicismo americano al que estamos acostumbrados que en el fondo acabaremos con la impresión de que estamos viendo otra cosa.

Michel Poiccard (Jean-Paul Belmondo) tras robar un coche en Marsella para ir a París, mata a un motorista de la policía. Sin remordimiento alguno por lo que acaba de hacer, prosigue el viaje. En París, tras robar dinero a una amiga, busca a Patricia (Jean Seberg), otra amiga americana, que aspira a ser escritora y vende el New York Herald Tribune por los Campos Elíseos. Lo que Michel ignora es que la policía lo está buscando por la muerte del motorista.

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Hasta aquí podríamos esperar un medio familiar, usual para este tipo de historias, con escenarios y personajes conocidos, de supuestas inercias hacia desenlaces intuidos, pero tratándose de la Nouvelle Vague francesa todo esto se desmorona.

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Jean-Luc Godard

En esta primera película de Godard, con participación en el guión de François Truffaut y asesoramiento de Claude Chabrol, aupados por el golpe de estado del cine francés en Cannes del 59, se desembaraza de las reglas del rodaje y la estructura de la narración, construyendo una historia cinematográfica que aporta numerosas novedades y que se aupa como auténtico manifiesto del nuevo cine francés. Pero esta novedosa posición tiene su precio. Aleja al guión y a la trama de convencionalismos, no solo de lo que podría esperarse de una historia del género, sino del cine en general, provocando una cierta desorientación del espectador que espere encontrarse una película al uso, suscitando que el interés de la película se ciña a las novedades introducidas por esta Nouvelle Vage desde la revista Cahiers du Cinéma más que al guión en sí.

Godard declaró “he podido realizar el film anarquista que soñaba”, así destruye la noción de encuadre clásico gracias a la perpetua fluidez de la cámara (llevada por un Raoul Coutard, su cámara de cabecera, que utiliza nuevos medios), quebrando las leyes de continuidad del montaje y sin respetar siquiera las normas de raccord entre plano y plano, consiguiendo con ello un clima de inestabilidad y angustia.

Una nueva manera de interpretar el género, y el cine en general, eclipsado quizás por toda una serie de nuevas interpretaciones a la hora de manejar los principios académicos del cine imperante en la época. Nuevos tiempos, nuevo cine.

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Publicado por

Josevi Blender

Absorbido por la novela y el cine, eso sí, negros.

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