Contraté a un asesino a sueldo. Aki Kaurismäki. 1990.

No es que sea solo una cinta noir. La trama le delata. Lo importante, el individuo excedido de vida, de circunstancias. Más allá de ello.

Un director finés, con un actor principal, y casi único, francés. Un Kaurismäki al que se le relaciona con otro cine de historias subabsurdas como las del desclasado Jim Jarmusch o los reputados Jean-Pierre Melville o Robert Brensson. Pero con historias tan internacionales como son la soledad y la tristeza del ciudadano medio mundial.

Tristeza muy apoyada en imágenes y escenarios hieráticos, con muchos silencios y pocos diálogos, pero que no paraliza la historia, la deja transcurrir, aunque a veces de manera muy dura. Un humor hiriente, de golpe bajo, negro según afinidades, pero humor al fin y al cabo a través de parodias en un medio poco propicio para ello pero con un gran resultado.

Los escenarios tan de todo a cien como es posible, como es real. Vistas a paredes de ladrillo, a chimeneas humeantes y viviendas desprovistas de humanidad, latas de comida como principal medio de subsistencia. A la realidad sin aditivos. Una estética cutrista y miserable.

Henri Boulangerie (panadería en castellano) es un triste funcionario que pierde su trabajo, su vida es su trabajo, tras su despido por la privatización de los servicios públicos en la Inglaterra posthatcherista de los noventa. Se le acabaron los motivos de vivir. Pero es un cobarde, como el mismo reconoce, y decide contratar los servicios de un asesino a sueldo para acabar con él mismo. Bien.

A partir de aquí cualquier intuición sobre el desarrollo de los acontecimientos, románticos o rencorosos, dramáticos o vengativos, se quiebra teniendo a Kaurismäki y su desarrollo de lo banal como parte estructural de la película y por ende de nuestras vidas tan vacías como absurdas. Tan innecesarias.

Pero siempre sin abandonar del todo un optimismo, que puede presentarse bajo cualquier forma.

A veces la vida es gris, pero otras veces nosotros la convertimos en negra pero siempre, aunque inconscientemente, dejamos hueco por si tuviéramos suerte de que nos llegara un rayo de luz. De esa luz.

Aki Kaurismäki es un director de cine finés, famoso por sus películas ambientadas entre las clases sociales más favorecidas, en especial las del norte de Europa, a menudo con situaciones y personajes extravagantes, alejados lo más posible de cualquier tipo de romanticismo. Premiado en Cannes es un ajeno a cualquier tipo de acto ceremonial que rodea al mundo del cine.

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Publicado por

Josevi Blender

Absorbido por la novela y el cine, eso sí, negros.

Un comentario en “Contraté a un asesino a sueldo. Aki Kaurismäki. 1990.”

  1. Desde luego el director me suen mucho de nombre, pero mirando su filmografía veo que no he visto ninguna de sus películas, salvo que se me haya olvidado que todo podría ser.
    Esta película parece tener una trama interesante. Tomo nota.
    Un beso.

    Le gusta a 1 persona

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