Nos vemos allá arriba. Pierre Lemaitre. 2014

Es lo que yo llamo un libro-poso. Recuerdo el último así: Opiniones de un payaso de Heinrich Boll. Hace demasiado tiempo. Los recuerdas perfectamente años después. Es una novela de un tremendo ritmo narrativo. La sorpresa asegurada a cada vuelta de página.

No sé si deberíamos hablar de novela negra entre sus páginas pero reconozco que, aunque fuera de los parámetros de la novela negra clásica, posee muchos elementos que la podrían, si no clasificar, al menos ponerla en su órbita: turbios negocios, oscuros pasados, delitos, falsa moral, todopoderosos, estafas, víctimas y verdugos e incluso el hambre y la pobreza en el ambiente bélico y postbélico de la I Guerra Mundial. 

Pero a lo que nos interesa,  en ambientes que se pueden cortar con un cuchillo, mi empatía con los personajes se fue forjando a los largo de la lectura para acabar comprendiendo las actitudes y acciones de los personajes, diluídas hasta la desaparición del maniqueísmo barato de buenos y malos. Cada uno vive su vida como puede. Y el autor consigue aflorar los sentimientos de los personajes con tanto realismo como para que entre por la piel al lector. Llegué a sufrir con ellos.

Fue premio Goncourt 2013, francés para más datos.

Un libro inolvidable.

Los casos de Mauricio Romero. 2012

Su lectura me ha permitido conocer a un detective políticamente incorrecto, castizo, misógino, xenófobo, borracho, estafador, mentiroso y todos los adjetivos negativos que queráis añadirle, que seguro que le quedan bien.

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Al margen de las tramas, de las tres historias que la componen, que no conviene analizar mucho, ya que no saldrían bien paradas, creo que la novela la salva el personaje. Un personaje que en ocasiones recuerda a Sam Spade aunque en otras me parece estar viendo una escena de la saga Torrente y sus grasientas poses: “Si hay algo que me jode en esta vida es esa gente que dice que es española y ni toros, ni caza, ni flamenco, ni Seat, ni vino, ni pollas en vinagre. Si bebes cerveza, escuchas música bum-bum, y conduces un BMW o un Audi, tú lo que eres es un español acomplejado, que eres español porque has nacido en España, pero que realmente lo te gustaría ser es un cabeza-buque alemán. Y esto tiene una variante: si el BMW o el Audi tienen quince años y además, tienes algún diente de oro, lo que eres es un rumano.”

Otro aliciente de la novela es el espacio en el que se desarrolla, Cuenca, una ciudad en la que casi es imposible imaginarse a un detective de la clásica novela negra con sombrero y Jack Daniels en la mano investigando un caso, pero donde encaja perfectamente ayudado por expresiones castizas: “Me cago en el copón santo y consagrado” “Me cago en la puta de oros” “Yo soy un caballero español” o a través de desayunos compuestos de café y copa de Carlos I, que no sabía yo que se llama así porque es lo primero que hay que hacer en el día.

En fin una novela donde el humor negro está en cualquier esquina de cualquier página y en la mente de este peculiar Mauricio Colmenero, perdón, Romero.

Pero, ya sabes, cualquier proceso creativo merece un respeto. Y esta autopublicación de su autor Antonio Santos se lo merece.

Pasa un buen rato!!!

Broadchurch. Serie policíaca. 2013

Serie policíaca de las más nombradas y valoradas en la actualidad. Hay quien dice que es el “retrato apasionante de la paranoia de un pueblo pequeño” . Claro que el asesinato de un niño crea paranoia en un pueblo pequeño. Nos ha jodido mayo con la flores.

Yo no me la creo, el ambiente bucólico del costero pueblo turístico inglés de Broadchurch me patina un poco para contar una historia de asesinato infantil. Me parece mucho más apropiado para un Brokeback Mountain a lo costero inglés y no entra. Ni con calzador. Yo diría que intenta un ambiente a imitación nórdica, tan de moda en lo negro.

Con los personajes sucede algo parecido: policías que se toman una pinta después del trabajo antes de acudir con una bandeja de pasteles a comer a casa de su suegra; un jefe de policía atormentado por un suceso similar, que marco su carrera y su razón; una madre, policía de familia, que tiene más cara de cocinar pudin de verduras mientras lleva el caso de la desaparición del perrito de la Miss Marple que de hurgar en la vida de sus amigos-sospechosos en el pueblo. Sospechosos que, por un motivo u otro, alcanza a casi todos los habitantes del pueblo con la falsa promesa al telespectador de desvelar un secreto colectivo que acaba disgregándose en diferentes secretos individuales, demasiado truculentos como para tener cabida en un pueblo tan pequeño, y con poca trascendencia en el desarrollo de los acontecimientos.

En determinados momentos parece incluso serie B. En fin no te pierdes mucho. Eso sí, haciendo gala del chovinismo inglés, que no francés, le otorgaron el premio BAFTA como la Mejor Serie Dramática, sólo del Reino Unido, eso sí.

Pero, ya sabes, cualquier proceso creativo merece un respeto.

Aunque a veces……deberían fijarse en los irlandeses.

La hija del tiempo. Josephine Tey. 1951

Vaya ladrillo. O vaya obra suprema. Tú decides. Tengo la sensación de que estoy sumergido en el ambiente inglés de Holmes de exquisitas formas y fondos tan educado, civilizado y proclive al té, que es el colmo del manierismo y afectación de la novela negra inglesa. Hasta actrices famosas de teatro entre los protas.

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La investigación data de un crimen y sus repercusiones en la historia de sucesión monárquica en la Inglaterra  del XV. Otra vez: ahí es ná. La hija del tiempo está clasificada como una de las mejores “novelas negras de todos los tiempos” aunque otorgarle este calificativo depende de lo que se entienda por novela negra. Pero eso es cuestión filosófica a la que no me atrevo ni acercarme.

Quien se espere una novela negra al uso va apañao. Poirot, Miss Marple podrían ser perfectamente sus protagonistas, así como el ya mencionado Holmes. El ambiente de recogimiento es asombroso. Y el caso, ya te digo, del XV.

Entre los recuerdos, que es lo único que somos, me salpicaban a veces gotas de la ventana indiscreta de Don Hitchcock, con un metomentodo recluido entre cuatro paredes, o de las aventuras de Sherlock con un Carradine en el papel del sumiso discípulo Holmes.

Sed de Mal. 1958

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Dirigida por Orson Welles en 1958, interpretada además de por Welles, por Charlton Heston, Janet Leigh, Joseph Calleia, Akim Tamiroff. También aparecen Zsa Zsa Gabor y Marlene Dietrich, aunque de forma testimonial.

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Hasta aquí lo que pone en todos los lados. ¿Qué hay de más?

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El presupuesto de maquillaje debió de ser bastante elevado para dar ese toque moreno-mexicano a Charlton Heston durante toda la película, (quizás lo embadurnaron de melaza que cuesta de quitar). Un mexicano poco creíble, vaya. Akim Tamiroff si que da el perfil de mexicano mafioso, guarro y gandul.

En cuanto a las actrices te acuerdas más de Marlene Dietrich que de Janet Leigh y eso que sale en cuatro escenas. La Leight es tan buena, inocente, guapa y delicada que dan ganas de que la asesinen. Tania, como se llama en la película la Dietrich, está arrebatadora.

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Es de destacar la escena de Janet Leigh en paños menores y muy sensual:

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Orson Welles (Hank Quinlan) con sus cuarenta y tres años en ese momento, en la película parece que tenga setenta, da vida a un todopoderoso poli troglodita traumatizado por el estrangulamiento de su mujer.

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En cuanto a planos, los picados y contrapicados….hay muchos

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y sombras, muchas sombras….

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e incluso oscuridad casi total…

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En el apartado de escenas típicamente tópicas las del toro hispanomexicano que toda película hollywoodiense sobre México que se precie debe incluir…

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Ahí es ná.

No seria correcto este destripe de Sed de Mal sin hacer referencia a uno de los más largos planos secuencia del cine, de esos que van todo seguido, sin cortes, de tres minutos y once segundos de duración. Lo puedes ver aquí.

¡Ale! A disfrutarla. Cualquier obra creativa merece un respeto y un poco de tu tiempo. A mí me gustó. ¿Y a tí?

El tercer hombre. Carol Reed. 1949

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De las mejores que he visto, aunque tanto callo de leer negro me hizo sospechar desde el principio. Al tal Harry Lime (Orson Welles) se le veía venir de lejos. Una película en la que el malo ni tiene escrúpulos ni remordimientos por carecer de ellos.

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Siempre recordada por Orson Welles en realidad los protagonistas que llevan el peso de la película son Joseph Cotten y Alida Valli.

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La música reconocida hasta la saciedad de Anton Karas

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Ambientada en Viena tras la reciente Segunda Guerra Mundial, los escenarios en los que transcurre la película que nos presenta su director Carol Reed es de los más inquietantes e incluso dantescos de los mostrados en el cine. Aquí una muestra.

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En fin para verla sí o sí. No defrauda.

Galvestone. Nic Pizzolatto

imageLa gran fama de Nic Pizzolatto le ha llegado sin duda como autor de la serie True Detective. Haría falta meditar la aportación a su éxito de director Cary Fukunaga.Pero eso es otra historia.

Galveston empezó siendo una road movie al uso. Una fuga con personajes típicos bien retratados: matón a sueldo cuarentón, borracho y en este caso terminal, joven prostituta de vida desgraciada, mafioso de medio pelo…todo ello en ambiente sureño de calor sofocante, desvencijado, sucio e incluso roto y tópicos de la novela negra como la violencia, alcohol, drogas, pistolas y demás….que estuvo a punto de provocar que abandonara, me aburría soberanamente.Ya eran demasiadas novelas así. Sin embargo seguí leyendo. Menos mal.

En un momento todo se volvió intimista, los personajes cobraron vida y se interpusieron entre el papel y yo. Los diálogos despojados de todo adorno fluían uno tras otro mostrándome la mente de los personajes desnudos hasta que acabé contemplando la novela como lo que era realmente, una novela de personajes. De personajes de novela negra atrapados por el destino y la fatalidad, también tópicos de la novela negra pero muy bien manejados por el autor con los que empaticé tanto que no deseaba que les alcanzara.

¿Les alcanzó? Eso lo dejo para que tú lo descubras. Merece la pena. Sin duda.