Vestido de novia. Pierre Lemaitre. 2014.

¿Has sentido angustia física cuando has leído un libro? Esto es lo que esparce este libro.

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Tiene una primera parte que necesitaba que acabara o me iba a dar algo. Un ritmo altísimo con sucesos trascendentales. 

En la segunda es donde viene la sorpresa. Yo, que soy tan incauto, me dejo llevar por los libros sin intentar pillar al autor, me quedé pasmado. 

Y, por si fuera poco, en la tercera combina las dos primeras y mata y remata una historia que ya quisieran muchos publicar y leer, aunque esto último es más fácil y alcance de cualquier matón de tres al cuarto como yo.

Con únicamente dos personajes (y algunos muy secundarios) con cualidades psicológicas muy profundas propias de los de Lemaitre, la manipulación psicológica y la mentira, tema central de la novela, provoca que reacciones, que entres al trapo, que intentes dirigir la acción de los protagonistas.

Y en cuanto a los tópicos de la novela negra, ni uno. Sin policia ni detective, sin femme fatale, sin crítica social, pero negra como la pez.

Ya flipé con Nos vemos allá arriba. Y he vuelto a flipar con ésta.  Creo que si tuviera un ranking la situaría en el #1 de este año.

Nos vemos allá arriba. Pierre Lemaitre. 2014

Es lo que yo llamo un libro-poso. Recuerdo el último así: Opiniones de un payaso de Heinrich Boll. Hace demasiado tiempo. Los recuerdas perfectamente años después. Es una novela de un tremendo ritmo narrativo. La sorpresa asegurada a cada vuelta de página.

No sé si deberíamos hablar de novela negra entre sus páginas pero reconozco que, aunque fuera de los parámetros de la novela negra clásica, posee muchos elementos que la podrían, si no clasificar, al menos ponerla en su órbita: turbios negocios, oscuros pasados, delitos, falsa moral, todopoderosos, estafas, víctimas y verdugos e incluso el hambre y la pobreza en el ambiente bélico y postbélico de la I Guerra Mundial. 

Pero a lo que nos interesa,  en ambientes que se pueden cortar con un cuchillo, mi empatía con los personajes se fue forjando a los largo de la lectura para acabar comprendiendo las actitudes y acciones de los personajes, diluídas hasta la desaparición del maniqueísmo barato de buenos y malos. Cada uno vive su vida como puede. Y el autor consigue aflorar los sentimientos de los personajes con tanto realismo como para que entre por la piel al lector. Llegué a sufrir con ellos.

Fue premio Goncourt 2013, francés para más datos.

Un libro inolvidable.