La brigada de Anne Capestan. Sophie Hénaff. 2016

La_brigada_de_Anne_CapestanLeyendo la sinopsis de esta primera novela de Sophie Hénaff caí en el error de pensar que estaba ante un nuevo Dortmunder, una variante de las crook stories de mi adorado Westlake, esta vez no con una banda de delincuentes, sino de una banda de policías, pero me esperaban sorpresas…

Tomando como premisa la creación de una brigada en la policia parisina compuesta por los desechos funcionariales del 36 del muelle de les Orfèvres, la señora Hénaff nos presenta inicialmente un grupo heterogéneo de personajes estrambóticos:

La jefa Anne Capestan, comisaria de gatillo fácil junto con el teniente Torrez, un gafe del que huye todo el mundo, con el comandante Lebreton, ex-asunto internos, con la capitana Eva Rosière, además de policía estrella de la novela negra, rica y generosa, de exquisitos gustos, y con otros policias de carácteres difíciles conforman una brigada creada por el jefe de la policia Buron.

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Pero Buron tiene otra cosa en la cabeza, ya se sabe que los objetivos de los jefes tienen sus motivaciones ocultas y éste no iba a ser un caso especial. Buron sabía lo que quería cuando formó este experimento de policías desahuciados, y no era en balde.

La brigada, herida en su orgullo, pone toda la carne en el asador, intenta sacar lo mejor de sí misma, se empeña en demostrar que sólo es fruto de la casualidad que pertenezcan al grupopoulets_Grilles_Todo_Negro más denostado de toda la policía parisina.

Lo más destacable de esta novela es la facilidad con la que la autora nos lleva de la mano desde la parodia, la cotidianidad de vidas de policias con sus carácteres y problemas, quizás más parecidos a la realidad de lo que podría parecer, hacia las profundidades de un caso con raíces en el pasado, una fórmula que muchos autores utilizan cada vez más como argumento y base de sus novelas. Un hecho acaecido en un pasado remoto que sale a la luz transcurrido el tiempo. Y en este caso, el suceso es de lo más truculento. No nos damos cuenta del momento de la novela en que el punto irónico desaparece para dar paso a la transcendencia de la labor policial.

Una novela fresca al principio, dura al final, con una transición gradual de un planteamiento al otro para hacer que nos asomemos nuevamente a las oscuridades del alma humana, como buena polar.

Y eso es una puñalada trapera por la espalda. En el buen sentido, si lo tiene.

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El Caso Telak. Zygmunt Miloszewski. 2007

Novela negra polaca publicada recientemente en España. Es un viaje a través de terapias psicológicas grupales y las zonas oscuras de la personalidad con asesinato inclido. Una reminiscencia de los Diez Negritos de Christie

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El personaje central, fiscal Teodor Szacki, es un funcionario medio del estado con apuros económicos encargado de la investigación, con una mirada desengañada y derrotista ante una realidad que acepta y asume. Una vida personal en donde el anhelo de lo que sabe cierto que estará fuera de su alcance con el paso de los años, dirige su vida familiar y emocional. Un desgraciado en el fondo, vamos.

En el ambiente social se palpa la misma mirada que tiene Szacki, pero trasladada a los ciudadanos de Varsovia marcados por el periodo soviético, su censura y secretismo, y con la corrupción y la política adjunta actual como trasfondo del funcionamiento cotidiano. Con la trama se desarrolla una historia que aumenta en complejidad y repercusión social, siempre con los intestinos de las instituciones judiciales polacas por medio intentando mejorar su imagen pública, una nota persiste en la novela negra actual.

Emocionalmente, la cosa cambia, la novela no consigue trasmitirme esa humanidad que si he encontrado en otros autores del género. Me queda un poco fría. No me llega muy profundo ninguno de los personajes.

La estoicidad de los personajes me resulta un tanto intrusa en mi acervo de las conductas humanas, marcado por los comportamientos mediterráneos, más de sangre caliente. La indolencia me cuesta digerirla.

Final inesperado.

Vestido de novia. Pierre Lemaitre. 2014.

¿Has sentido angustia física cuando has leído un libro? Esto es lo que esparce este libro.

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Tiene una primera parte que necesitaba que acabara o me iba a dar algo. Un ritmo altísimo con sucesos trascendentales. 

En la segunda es donde viene la sorpresa. Yo, que soy tan incauto, me dejo llevar por los libros sin intentar pillar al autor, me quedé pasmado. 

Y, por si fuera poco, en la tercera combina las dos primeras y mata y remata una historia que ya quisieran muchos publicar y leer, aunque esto último es más fácil y alcance de cualquier matón de tres al cuarto como yo.

Con únicamente dos personajes (y algunos muy secundarios) con cualidades psicológicas muy profundas propias de los de Lemaitre, la manipulación psicológica y la mentira, tema central de la novela, provoca que reacciones, que entres al trapo, que intentes dirigir la acción de los protagonistas.

Y en cuanto a los tópicos de la novela negra, ni uno. Sin policia ni detective, sin femme fatale, sin crítica social, pero negra como la pez.

Ya flipé con Nos vemos allá arriba. Y he vuelto a flipar con ésta.  Creo que si tuviera un ranking la situaría en el #1 de este año.

No acosen al asesino. José Mª Guelbenzu. 2001.

No era lo que esperaba. Creía que iba a descubrir un nuevo autor de novela negra consagrado, pero no fue así. Conforme más leo novela negra más me doy cuenta de lo ignorante que soy en materia de autores y títulos y lo mucho que me queda por leer. Y creo que sé porque éste autor no me aparecía en esa lista que todos tenemos de “libros por leer”.

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Se puede decir que es novela negra, porque tiene asesino, investigador (jueza de Marco en este caso), misterio, pero poco más. Vaya peñazo. Con un ritmo insufrible y desesperante, aburre hasta al más pesado. Capítulos inconexos que cuentan situaciones que ni vienen al caso ni vendrán en toda la novela. Hechos importantes que luego no se traducen en nada. A veces me recordó un culebrón de los que puedes ver transcurridos diez capítulos que te encuentras en el mismo punto. Y una resolución del caso….bueno no cuento los detalles por si alguien tiene la osadía de tragárselo.

Yo creo que ha intentado coger un poco de aquí y de allá: transfondo conservador de gente bien, tipo Agatha Christie, el punto de vista del asesino extraído de Jim Thompson (ya quisieran algunos) del que va y viene. En fin un batiburrillo de todo aquello que leyó.

No sigo porque no merece la pena hablar más de él. Ni tú tampoco que lo leas. 

Aunque ya sabes, cualquier proceso creativo merece un respeto, aunque unos más que otros.