El general. John Boorman. 1998.

El_General_Boorman_todo_negroUna vez rebasado el clasicismo del cine negro americano de los 30 y 40, el cine negro sigue en marcha. Disfrutados y constreñidos al mismo tiempo estos cánones, es estimulante encontrarse con nuevas fórmulas que marquen nuevos caminos y nuevos tiempos, estéticos y argumentales.

“El general” es la historia de Martin Cahill, reputado delincuente irlandés que llevó en danza a la policía durante más de veinticinco años. Una crook story pero con algo más. Corriendo los tiempos que corren, Cahill es un chico nacido de los barrios marginales de la Irlanda de los setenta, donde si eras pobre tenías un mal futuro. La cárcel y la policía acechaban en todas las esquinas, aunque fueras un robagallinas. Mucha patata y poca carne.

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En esta película, a diferencia de la crítica social de un mundo que machaca al individuo en el cine negro clásico, pasamos a una crítica del estado frente al grupo social, en este caso el irlandés de los convulsos años setenta en Dublin. El grupo social con componentes religiosos que fue objeto de represión por parte del aparato estatal británico.

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Pero no se trata de un Robin Hood que roba a los ricos para dárselo a los pobres. Es un ladrón que intenta arreglar su futuro y de su familia, venerada, lo cual no es impedimento para que también haga llegar al resto de sus vecinos los resultados de sus pillajes. Un semihéroe social. Martin y su grupo de ladrones justifican sus acciones como réplica al abuso de los aparatos de poder.

Sin grandes puestas en escenas, con la utilización continua de cámara fija, nos posiciona en la perspectiva de espectadores desinformados e inconscientes de un ciudadano ilustre, histórico, que nos pasea por algo más que el mero hecho delictivo, por la vida de un caballero de triste armadura.

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Ficha técnica:

Título original: The General.

Año: 1998

Directo y guionista: John Boorman.

Música: Richie Buckley.

Fotografía: Seamus Deasy

Reparto: Brendan Gleeson, Adrian Dunbar, Sean McGinley, Maria Doyle Kennedy,Angeline Ball, Jon Voight, Eamonn Owens

Productora: Merlin Films / J&M Entertainment

 

 

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La estrategia del pequinés. Alexis Ravelo. 2013

A veces uno se imagina que el futuro es posible. Se podría acusar a los protagonistas de soñadores, de desheredados que persiguen sueños, pero creo que no es justo. Son soñadores pero impelidos a ello para entrar en un sistema que los excluye. La inclusión de la crítica social junto con la amargura que apestan convierte a la novela en muy, muy negra.

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Personajes al límite, no solo social sino también personalmente que abarcan todo el espectro de desgraciados de pasado oscuro, de parados cincuentones a putas, narcos, policías corruptos y blanqueadores de dinero, sin un ápice de humor, pero si con el amor y la amistad como reglas de comportamiento.
El tema del humor, viene a colación de mis últimas lecturas de Donald E. Westlake y las crook stories o novelas de sinvergüenzas. Es notable como tras una trama de ladrones similar en ambas novelas (ésta y Un diamante al rojo vivo o Atraco al banco) el desarrollo de la novela es completamente diferente e incluso antagónicas, el humor y el delirio frente a la desesperanza y el fracaso. Es quizás la única cosa que reproché al autor, el encontrarme con algo de socarronería o ironía.

El lenguaje es una nota a destacar en la novela, con el que crea un ambiente muy definido usando con profusión jerga de bajos fondos: gualdrapas, hacer la cuenta de la pata, meterle una negra, lambrusiar, hacer una mataperrería. También incluye expresiones y fenómenos propiamente canarios que nos sitúan geográficamente: cantar un arroró, ver la panza de burro, cerrar con el fechillo…

Por cierto, para quien no lo sepa, la estrategia del pequinés es mostrarse fiero y aprovechar cualquier despiste del adversario para atacar y huir.

De lo más negro que he leído últimamente, es una gran novela que viene amparada por el Premio Dashell Hammett de novela negra que entrega la Asociación Internacional de Escritores Policíacos a la mejor novela del año 2014.

Atraco al banco. Donald E. Westlake. 1972

Nuevamente peripecias, los casos de Dortmunder avanzan por caminos insospechados de difícil vaticinio en escenarios diversos y con acciones audaces.

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Se suscitó una vez una pregunta, que no se aclaró, sobre como denominar al subgénero al que pertenecen las novelas de Dortmunder, ¿capers o crook stories?

Su acepción más adecuada para la novela negra es “travesuras” en el caso de capers e “historias de sinvergüenzas” en el caso de crook stories. Me inclino por la segunda más precisa y mejor equivalente castellana a lo que intenta describir. Aunque travesura también es un sustantivo que le viene bien a esta novela por el carácter desenfadado e improvisado de los sucesos que desarrolla.

Pues eso creo que es, una historia de sinvergüenzas. ¡ Es qué estos tíos no piensan nada bueno ! Ideas que a ningún mortal se le ocurren. Absurdas incluso. Pero divertidas, eso sí. Después de Un diamante al rojo vivo no sabía si estaría de nuevo a la altura, y lo está.

Con casi los mismos personajes tan expresivos, inmersos en un grupo tan pintoresco como disonante, en el que debuta hasta un ex-agente del F.B.I., crea de nuevo una trama que alcanza el delirio con un final apabullante e inesperado. Es, como ya dije, sencillamente genial. La policía está impresionante, el capitán Deemer,  un mal genio tuercebotas al cargo del caso, y un teniente Hepplewhite que debe soportar a su jefe. Oliver y Hardy, vamos.

Como curiosidad, la empresa de seguridad del banco, se llama Agencia Continental de Vigilancia. Parece un guiño a Hammett y a su agente de la Continental que hizo su debut en octubre de 1923 en la revista pulp Black Mask.

De nuevo, lean y diviértanse con esta historia de sinvergüenzas.