La estrategia del pequinés. Alexis Ravelo. 2013

A veces uno se imagina que el futuro es posible. Se podría acusar a los protagonistas de soñadores, de desheredados que persiguen sueños, pero creo que no es justo. Son soñadores pero impelidos a ello para entrar en un sistema que los excluye. La inclusión de la crítica social junto con la amargura que apestan convierte a la novela en muy, muy negra.

la-estrategia-del-pekines

Personajes al límite, no solo social sino también personalmente que abarcan todo el espectro de desgraciados de pasado oscuro, de parados cincuentones a putas, narcos, policías corruptos y blanqueadores de dinero, sin un ápice de humor, pero si con el amor y la amistad como reglas de comportamiento.
El tema del humor, viene a colación de mis últimas lecturas de Donald E. Westlake y las crook stories o novelas de sinvergüenzas. Es notable como tras una trama de ladrones similar en ambas novelas (ésta y Un diamante al rojo vivo o Atraco al banco) el desarrollo de la novela es completamente diferente e incluso antagónicas, el humor y el delirio frente a la desesperanza y el fracaso. Es quizás la única cosa que reproché al autor, el encontrarme con algo de socarronería o ironía.

El lenguaje es una nota a destacar en la novela, con el que crea un ambiente muy definido usando con profusión jerga de bajos fondos: gualdrapas, hacer la cuenta de la pata, meterle una negra, lambrusiar, hacer una mataperrería. También incluye expresiones y fenómenos propiamente canarios que nos sitúan geográficamente: cantar un arroró, ver la panza de burro, cerrar con el fechillo…

Por cierto, para quien no lo sepa, la estrategia del pequinés es mostrarse fiero y aprovechar cualquier despiste del adversario para atacar y huir.

De lo más negro que he leído últimamente, es una gran novela que viene amparada por el Premio Dashell Hammett de novela negra que entrega la Asociación Internacional de Escritores Policíacos a la mejor novela del año 2014.

Anuncios

Atraco al banco. Donald E. Westlake. 1972

Nuevamente peripecias, los casos de Dortmunder avanzan por caminos insospechados de difícil vaticinio en escenarios diversos y con acciones audaces.

atraco al banco

Se suscitó una vez una pregunta, que no se aclaró, sobre como denominar al subgénero al que pertenecen las novelas de Dortmunder, ¿capers o crook stories?

Su acepción más adecuada para la novela negra es “travesuras” en el caso de capers e “historias de sinvergüenzas” en el caso de crook stories. Me inclino por la segunda más precisa y mejor equivalente castellana a lo que intenta describir. Aunque travesura también es un sustantivo que le viene bien a esta novela por el carácter desenfadado e improvisado de los sucesos que desarrolla.

Pues eso creo que es, una historia de sinvergüenzas. ¡ Es qué estos tíos no piensan nada bueno ! Ideas que a ningún mortal se le ocurren. Absurdas incluso. Pero divertidas, eso sí. Después de Un diamante al rojo vivo no sabía si estaría de nuevo a la altura, y lo está.

Con casi los mismos personajes tan expresivos, inmersos en un grupo tan pintoresco como disonante, en el que debuta hasta un ex-agente del F.B.I., crea de nuevo una trama que alcanza el delirio con un final apabullante e inesperado. Es, como ya dije, sencillamente genial. La policía está impresionante, el capitán Deemer,  un mal genio tuercebotas al cargo del caso, y un teniente Hepplewhite que debe soportar a su jefe. Oliver y Hardy, vamos.

Como curiosidad, la empresa de seguridad del banco, se llama Agencia Continental de Vigilancia. Parece un guiño a Hammett y a su agente de la Continental que hizo su debut en octubre de 1923 en la revista pulp Black Mask.

De nuevo, lean y diviértanse con esta historia de sinvergüenzas.