¿Por qué yo? Donald E. Westlake. 1983

por_que_yo_Todo_negro_josevi_blender_portadaVolvemos con uno de los maestros de las crook stories. La última de las novelas del maestro Westlake en territorio castellano. Sólo han sido tres novelas publicadas en nuestro idioma: Un diamante al rojo vivo, Atraco al banco y ésta, ¿Por qué yo? y han sido tantas como once sin publicar, todas dedicadas al caco John Archibald Dortmunder. Una pena. Desde aquí hago un llamamiento a las autoridades editoriales de que no alcancen una saga incuestionable para conocer los mejores trabajos de novela negra en general y del catedrático noir D. Donald en particular. Nada de Trump, por si hubiera dudas.

Ladronzuelo y Dortmunder empiezan a parecer de la misma familia semántica. Granuja, pícaro, bribón. Nuestro ladronzuelo, como siempre, sin grandes ostentaciones ni megalómanos proyectos para subsistir. Al menos intencionadamente.

Sin querer, sin poder, levanta a toda una ciudad de Nueva York, a todo unos EE.UU., a todo el planeta. Y es que hasta la diplomacia tiene su parcela en esta novela. Terroristas cooperativos. FBI (los tontos del culo), el jefe de policía de NY y hasta la mismísima hampa se une para darle caza. Y Dormuntder, sin saberlo y sin quererlo tiene a todo el mundo detrás suya.

Todo comienza con uno de sus “trabajillos” que le sustenten en su subsistencia. Roba, sí, pero no sabe que lo que se lleva es una de las grandes joyas internacionales: el Fuego Bizantino, un anillo con el mayor rubí del mundo que los americanos quieren entregar a los turcos como parte de su patrimonio nacional. Un robo sin querer que traerá consecuencias desastrosas. Para todos.

Haciendo gala de su habitual humor negro, Donald Westlake nos introducirá en una loca carrera de todo el mundo, literal, para recuperar el anillo con una historia solo apta para los más aventureros, y alocados lectores que busquen la aventura, el absurdo e incluso la estridencia para pasar un buen rato.

Divertida es poco. Como siempre un tanto surrealista, descabellada y al mismo tiempo improbablemente  letal. Y con una solución acorde con el resto de la trama. Lástima que no tengamos más. Por favor, más Westlake. queda mucho por publicar de Archibald Dortmunder.

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Atraco al banco. Donald E. Westlake. 1972

Nuevamente peripecias, los casos de Dortmunder avanzan por caminos insospechados de difícil vaticinio en escenarios diversos y con acciones audaces.

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Se suscitó una vez una pregunta, que no se aclaró, sobre como denominar al subgénero al que pertenecen las novelas de Dortmunder, ¿capers o crook stories?

Su acepción más adecuada para la novela negra es “travesuras” en el caso de capers e “historias de sinvergüenzas” en el caso de crook stories. Me inclino por la segunda más precisa y mejor equivalente castellana a lo que intenta describir. Aunque travesura también es un sustantivo que le viene bien a esta novela por el carácter desenfadado e improvisado de los sucesos que desarrolla.

Pues eso creo que es, una historia de sinvergüenzas. ¡ Es qué estos tíos no piensan nada bueno ! Ideas que a ningún mortal se le ocurren. Absurdas incluso. Pero divertidas, eso sí. Después de Un diamante al rojo vivo no sabía si estaría de nuevo a la altura, y lo está.

Con casi los mismos personajes tan expresivos, inmersos en un grupo tan pintoresco como disonante, en el que debuta hasta un ex-agente del F.B.I., crea de nuevo una trama que alcanza el delirio con un final apabullante e inesperado. Es, como ya dije, sencillamente genial. La policía está impresionante, el capitán Deemer,  un mal genio tuercebotas al cargo del caso, y un teniente Hepplewhite que debe soportar a su jefe. Oliver y Hardy, vamos.

Como curiosidad, la empresa de seguridad del banco, se llama Agencia Continental de Vigilancia. Parece un guiño a Hammett y a su agente de la Continental que hizo su debut en octubre de 1923 en la revista pulp Black Mask.

De nuevo, lean y diviértanse con esta historia de sinvergüenzas.