Llamad a cualquier puerta. Nicholas Ray. 1949.

llamad_a_cualquier_puerta_Todo_negro_josevi_blender_cartelUna película esencial en cualquier filmografía referente al género negro. Dirigida en 1949 por Nicholas Ray, ya presenta completamente instaurados los preceptos del código Hays del 34  que marcó el cine norteamericano de la década de los cuarenta.

Un prestigioso abogado (Humphrey Bogart), surgido de los barrios bajos y la pobreza, asume la defensa de un joven delincuente (John Derek) acusado de asesinar a un policía. Simple argumento con clara exposición de motivos.

Al principio se nos convence de la existencia de una falsa acusación, de la inocencia del inculpado. El abogado Andrew Morton basa su defensa en las penosas condiciones de vida en las que se ha criado el acusado Nick Romano y que han marcado su vida, la pérdida prematura de un padre y con un destino abocado a subsistir en un barrio marginal donde la pobreza y la delincuencia estaban al orden del día. Debía luchar en un medio hostil que le hizo como es, pero que no es excusa para considerarle una predisposición cometer acciones criminales aún disponiendo de antecedentes. Pero la sociedad no duda en prejuzgarlo como culpable porque, como se suele decir,  «por un perro que maté, mataperros me llamaron». Un pobre chico de un pobre barrio marcado por la desesperación y la supervivencia.

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Ya hacía tiempo que el cine norteamericano había abandonado las fórmulas en las que los malhechores se salían con la suya, se había optado por castigarles y en defender un modelo de sociedad en las que el crimen nunca quedará impune. El cine era una buena fórmula propagandística.

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Pero para ello el delincuente debía de ser culpable, nunca la perfecta sociedad que estaban intentando crear podía castigar a los inocentes, para ello (y ahora viene un spoiler) el argumento se inventa un giro tan inesperado como inexplicable en la que Nick confiesa su culpabilidad en el último momento dando así la razón y justificación a un ideario en el que la sociedad y el sistema judicial nunca se equivoca.

Corresponde a esta película la famosa frase que pronuncia Nick Romano y que todo el mundo conoce:

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Esta cinta se encuentra en el inicio de la carrera de Ray como director y le permitió abrirse camino y conseguir rodar sus obras más representativas como En un lugar solitario (1950), Johnny Guitar (1954) o Rebelde sin causa (1955). Por su parte, Bogart ya era un actor más que consagrado, ya había rodado El halcón maltes (1941), Casablanca (1942), El sueño eterno (1946) o La senda tenebrosa (1947) y se dirigía directamente a la estatuilla del señor Oscar que obtendría por La reina de África en 1951.

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Basada en una novela homónima del controvertido Willard Motley, que en el debate sobre su inclusión en el premios del Chicago Literary Hall of Fame, se dijo que: «Motley fue criticado en su vida por ser un hombre negro escribiendo sobre personajes blancos, un hombre de clase media escribiendo sobre la clase baja y un homosexual encerrado escribiendo sobre impulsos heterosexuales, pero aquellos que estaban más amablemente dispuestos a su trabajo, y había muchos, admiraban su valor y su corazón.

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Un clásico noir y clásico de imprenscindible exploración.

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La senda tenebrosa. Delmer Daves. 1947.

Nunca nadie destrozó igual una novela de mi compadre David Goodis.lasendatenebrosa

A partir de una buena novela se hace un mal guión. Las casualidades en la película me produce la sensación de que me engañan, cuando necesitan una excusa para poder continuar con la historia sucede, ¡que casualidad!, sin ningún tipo de antecedente y lo explican a posteriori para justificarse. El hecho justifica la continuación, y no es la causa de lo que sucede en la película. Artimañas de los guionistas. Falta de verosimilitud.

No todo es malo. Técnicamente, la utilización de la cámara subjetiva durante la mitad de la película para subrayar la psicología del personaje de Bogart es de lo mejor y poco utilizada hasta entonces. Viajamos con él, miramos donde él mira, vemos sus manos como propias. Para mantener todavía más la identificación con el personaje, cuando deja de utilizarse esta cámara subjetiva, Bogart aparece con la cara vendada. Estupenda manera de contar.

Respetando los cánones del cine negro, de sombras y luces, de personajes con destinos difíciles y malditos, incorpora elementos del thriller y el romance. También es destacable la buena utilización de los exteriores a través de una buena fotografía y con ambientes más diurnos que otras películas del género.

Una película diferente. Especialmente atrayente para los coleccionistas de Humphrey y Lauren.

El reparto:

Entre los secundarios dos personajes llaman especialmente la atención:

Sin conciencia. Bretaigne Windust. 1951.

Una película con una manera diferente de contar la historia. Flashback dentro de otro flashback como herramienta para contarnos la historia.

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Tras la pérdida del testigo clave contra el jefe de una red de asesinos a sueldo, el inspector Ferguson, modelo de honestidad, repasa la investigación del caso y las declaraciones de los testigos para buscar nuevas claves para llevar al criminal al lugar que se merece: la silla eléctrica. Y un error de los malos le conducirá a ello. Estos malos siempre dejan un cabo suelto, en el que Bogart con impecable camisa, pajarita y sombrero de ala ancha, sabrá encontrar, asistido por su fiel ayudante.

Las frases son para el recuerdo.

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sin conciencia1    Combina todos los elementos del género, sótanos sórdidos, callejones oscuros, cierta teatralidad en la acción, muelles brumosos, con personajes dispuestos a cualquier cosa, incluso a vender a su madre con tal de no acabar en la cárcel. También contamos con calabozos y celdas en las que se suicidan sospechosos. Incendios casuales que acaban con posibles soplones.

Hecho de menos una femme-fatale, aquí todo gira en la investigación policial. Una Gloria Grahame, en apariciones estelares, como en Los sobornados hubiera endulzado todavía más una gran película para los que nos gusta lo negro.

Imprescindible.

Y aquí el reparto:

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El sueño eterno. 1946

Una de las mejores películas del cine negro. Basada en la novela de Raymond Chandler del mismo nombre, dirigida por Howard Hawks con guión de William Faulkner, sí el gran escritor, y protagonizada por Humprey Bogart y Lauren Bacall

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