Get Shorty. Serie. 2017

Me enseñó una amiga que a veces no es necesario recurrir a los aspectos típicos de una reseña para hablar de una producción artística. Y Get Shorty creo que es una serie a la que bien se le puede aplicar este principio.

Get_Shorty_todo_negro_josevi_BlenderPara ello, no hace falta hablar de encuadre, fotografía, diálogos, planteamientos y demás aspectos formales para hablar del aporte de un producto audiovisual al espectador, únicamente dirigiénlo a su función contemplativa. Un espectador, que como yo, desea a veces que se le invoque hacia una nueva trasferencia de sentimientos de la pantalla a las vísceras (entiéndase corazón o cerebro) sin necesidad de profundizar en el porqué, el cuándo y el cómo de ello.

Y es que en eso de la búsqueda universal de “pasárselo en grande”, Get Shorty asegura el modo y la forma. Una historia de la delincuencia y de la producción hollywoodiense entremezcladas, haciéndolas internecesarias y quién sabe si realmente verdaderas. En cuanto a los medios para conseguir un fin, una novela surgida de la mente del reconocido Elmore Leonard, que también participa como guionista, y con  mismo título: Get Shorty escrita en 1990. Unos cuantos años. Sólo dos años después, escribió su novela Jackie Brown que fue llevada al cine por Tarantino con el mismo título. Una piedra angular. Pero esa es otra historia.

Esta es la historia de un delincuente que busca la salida de los peligrosos caminos mafiosos a través del cambio de trabajo, para ello elige nada menos que la de ser productor cinematográfico. La producción fílmica como lugar y medio del que deshacerse de demonios y malas compañías que están llevando a la ruina a su bienquerida vida personal. Dos sistemas cuasiincompatibles. Tarea nada fácil.

Y a partir de aquí, dos temporadas de agudo ingenio y malabarismos para conjugar las mejores ayudas que una mala vida puede proporcionar con el intento de que no se mezclen ambos mundos e intentando no caer al mismo tiempo en los brazos de un FBI que se esfuerza por acabar con el narcotrafico mexicano en tierras californianas.

Pero lejos de ser una investigación policial, de agentes de poca pericia y nula convicción en las pocas veces que aparecen, Get Shorty se centra en las cotidianas vidas de quienes viven en ambos mundos, gente de todo tipo. Quienes intentan alejarse de vidas ilegales (Miles Daly interpretado por Chris O’Dowd); quienes intentan ganarse la vida y la fama en la industria hollywoodiense, presentada como bastante rastrera (Ray Romano en el papel de Rick Weather); o quienes se ganan la vida con el narcotráfico con la misma naturalidad como si la mercancía fuera un vulgar electrodoméstico, un elenco de torpes y malvados sin atisbo de terror.

Al margen, ironía, buen hacer, grandes diálogos y divertimento a raudales, humor muy muy negro con el propósito, no sé si el único, de hacer pasar unas cuantas horas de entretenimiento a través de las ácidas y atareadas vidas de personajes muy especiales y nada comunes dentro de una historia muy especial y nada común. Gran propósito.

Comparable en cuanto a estilo y tendencia, para quienes quieran hacerse una idea tonal más aproximada,  a mis queridas Hap and Leonard o en el terreno inglés a No Offence.  Siéntense, abróchense los cinturones y prepárense para un viaje emocionante e ingenioso. Políticamente incorrectos. Y quien sabe si más común de lo políticamente deseado. Salud.

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Puedes ver GET SHORTY en HBO.

Perro come perro. Edward Bunker. 2000.

Perro_come_perro_portada_todo_negro_josevi_blenderSolamente el primer capítulo es suficiente para seguir como corderito hambriento las manos del amo. Principiantes bajo el amparo de Edward Bunker.

Y es que Eddie, cuando narra no lo hace de oído, sabe el instrumento que toca, lo acaricia, lo afina y una vez preparado le saca unos acordes que te llegan sin misericoridia sobre nuestros oidos, más acostumbrados a lo imaginario, lo probable, que nace de mentes inventoras de historias. Nos lleva dos cabezas de ventaja, porque sus historias no las imagina, las vivió. Sabe perfectamente de donde proceden las valentías, los remordimientos, las esperanzas y la lucha vital de la supervivencia del más débil.

Sería de inocentes creernos que un pobre desarraigado social no tiene otro remedio que convertirse en un delincuente, Eddie sabe perfectamente que tiene otras salidas, otras soluciones, pero no le gustan. Prefiere optar por el riesgo de pasar una vida encerrado que por incluirse en un rebaño de pastoreo fácil, cuya única regla es respetar las normas establecidas por quienes se benefician de ellas. Como decía Unabomber sólo tienes que obeceder, pero él no ve posible aguantar coacciones y manipulaciones, aunque aseguren pan y trabajo.

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El título en castellano, traducido literalmente de su título en inglés Dog eat dog escrita en 1995 es una clara alegoría del tema de la novela. Si bien el refrán original es Perro no come perro, refiriéndose a que los “perros” humanos no deben comer hombre, o lo que es lo mismo, los hombres no deben ir contra sus semejantes, se deja claro en la novela que esto no es más que un dicho. El perro come mucho perro. 

La mayor amenaza para el hombre son sus semejantes, y Eddie lo sufre en sus propias carnes, lo admite y se comporta con coherentemente, anteponiendo su libertad a los intentos de domesticación de la sociedad angelina de los 70.

Perro come perro narra la historia de Troy Cameron, criminal ampliamente respetado en los bajos fondos de Los Ángeles que embarca a dos viejos camaradas del reformatorio en un golpe de los que difícilmente rechazaría quien ha entregado su vida al crimen. Se trata de Mad Dog, demente y violento en extremo, y Diesel, un grandullón que no se lleva muy bien con Mad Dog, pero que comparten su idolatría por Troy.  Un cóctel explosivo para llevar a buen término cualquier empresa, la quiebra está al llegar.

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Esta novela fue llevada al cine en 2016 con poco éxito por el director Paul Schrader y protagonizada por Nicolas Cage (Troy), Willen Dafoe (Mad Dog) y Christopher Matthew Cook (Diesel).

Violencia y delincuencia en estado puro.

 

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EDWARD BUNKER

Mob City. Serie. 2013

Para todos aquellos que huyáis de los rigores veraniegos de sesos cocidos y telebasura repetida, esta serie ofrece un buen rato de mafia y policias. Primero debo agradecer su descubrimiento a mi amigo Jon Alonso que en su blog 200mghercianos nos muestra las buenas y grandes historias que se guisan en negro.

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Ambientada en los años 40-50 en Los Angeles, una de las cunas principales del género negro, tiene un sabor que no será desconocido para aquellos que cuenten entre sus favoritas con películas como L.A. Confidential o Muerte entre las flores. Con una estética familiar de sombreros de ala ancha y pistolas en la sobaquera, alcohol y tabaco, sombras.

Mob cityCuenta la historia del asesinato de un soplón que posee pruebas para enviar a la silla eléctrica a uno de los jefes del hampa que controla la mayor parte de la ciudad. Ingredientes: polis acostumbrados a recibir duros golpes, jefes de policía corruptos, mafiosos de ascendencia sobre el poder político, damiselas que no lo son tanto, mafia, juego ilegal, extorsión, amenazas, asesinatos, abogados amorales…En el que los criminales hacen lo que deben y la policía también, pero no siempre.

Lástima que su productora TNT considerara que no había obtenido el éxito esperado. Únicamente se rodó su primera temporada de seis capítulos, en el último de los cuáles genera unas expectativas para una segunda temporada que nunca verán nuestros ojos. Basada en la novela L.A. Noir de John Buntin, sin editar en español, está dirigida por Frank Darabont, guionista de una de las series de mayor fama en los últimos tiempos, The Walking Dead, o director de películas ya míticas como Cadena Perpetua incluida entre las mejores del género carcelario.

Una buena manera de pasar un tramo de este verano tan negro y caliente.