¡Pinches jipis! Jordi Soler. 2012.

Pinches_Jipis_Jordi_Soler_todo_negroJoder, una novela con protagonistas originales. Es lo primero que pensé cuando empiezas a leer tremendo disparate.

Un caso de investigación policial al uso, como corresponde a los cánones para una novela negra pero con el añadido de unos personajes que singularizan y centran y dan esplendor. Que la hace trivialmente diferente. Sí, una investigación que únicamente nos interesa por su diferencia del resto de montón. Por lo que la hace dispar y bellamente especial. Nos cansamos de siempre lo mismo.

¿Y qué es lo que hay? Un policía alcohólico, Emiliano Conejero, el comandante, tras unas gafas negras, de lo más, que le hacen parecerse según quien a Sofía Loren, Lady Gaga. Thalía o a la mismísima Chavela Vargas. Cutty Shark debería de darle el premio al consumidor del año.

Unos subordinados para darles de comer aparte, el Espectro, la Vacota (por el peso, se entiende), el Urracarrana con los que te tomarías siete cervezas pero nunca invitarías a tu casa ni les presentarías a tu hija/hijo m con particulares historias divertidas y rocambolescas que les hacen estar de casualidad en este mundo sin sentido.

Todos ellos implicados en el misterio irresoluble del estrangulador de la media azul. Un asesino para tomárselo en serio. Pero el comandante Conejero es lo que hay y tiene lo que tiene. Combinación perfecta. Se juntan el hambre con las pocas ganas de comer. Pero siempre se tienen recursos.

También hay un lenguaje mexicano no tan acusado como con otros autores como Elmer Mendoza. Y es que, claro, Jordi Soler al margen de tener un nombre profundamente catalán alude a un mexicano hijo de catalanes exiliado por motivos ideológicos durante la guerra civil española. Qué volvió o emigró de México, no sé muy bien cual sería el verbo debido.

Pero esta novela todavía arrastra más peculiatidades. Conejero, en principio, fue un personaje radiofónico. Emitidas sus andanzas hace más de treinta años en piezas donde se contaban sus casos, sus ardientes amores, su apego a la vida salvaje. Ya no es la joven promesa de antaño, ahora es una leyenda cincuentona y sin escrúpulos con una tendencia politoxicómana.

Conejero es un cabrón hecho a la medida de la ciudad más caótica del mundo. Una parodia del género.

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Carne de ataúd. Bernardo Esquinca. 2018

carne-de-ataud_todo_negro_josevi_blenderÓrale guey. Retornamos con esta novela a los lugares de mi querido Mendoza. Novela ultranegra creada y situada en un sitio donde las historias adquieren toda su dimensión. Un lugar de violencia y exposición humana. De exclusión de las bienaventuranzas humanas.

Eugenio Casasola, reportero del imperial, a caballo de la investigación periodística, con la dimensión que estas palabras significan en este país en la época del dictador Porfirio Díaz, con los peligros reales de dedicarse a aquello que el régimen político pretendía minimizar, investiga las nuevas andanzas de El Chalequero un asesino en serie real de mujeres que sembró el pánico y que tras su liberación vuelve o no a diseminarlo en la población rural de principios del siglo XX.

Pero no se trata sólo de un asunto policial, se entremezclan asuntos políticos, de manipulación social e ideológica, y de un cierto esoterismo. Los personajes deambulan por los ámbitos terrenales y también por otros oníricos a veces no tan discernibles como pudiera creerse. Se nos plantean sueños, sensaciones, intercambios con el más allá pero no como medio de algún caradura para aumentar prestigio y riquezas, ni para justificar acciones de la novela, sino como una verdadera presencia de fuerzas que desconocemos y malogradamente despreciamos y que pueden ayudar o estorbar.

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Bernardo Esquica nos alcanza una buena novela para conocer la situación social de México en el cambio de siglo, bares, periódicos, políticos, influencias, manipulaciones y también de unos inicios en la creación de perfiles psicológicos de asesinos basados en supuestos irracionales, que  afortunadamente se superaron con el paso del tiempo, y que tantos momentos agradables nos proporcionarán en series, películas y novelas ulteriores.

No se la pierdan.

La tienes disponible en:

PUNTO DE VISTA EDITORES

 

 

Balas de plata. Élmer Mendoza. 2008

balas_de_plata_elmer_mendoza_Josevi_BlenderÓrale güey. Con Balas de plata nos espera un viaje por el estado de Sinaloa en México, en la costa pacífica. En concreto por las ciudades de Cutliacán y Mazatlán. El jefe de la expedición, Élmer Mendoza.

Una novela etiquetada, con lo poco que me gusta, como narcoliteratura, nos hace partícipes de la situación social y política de México, donde los narcos ejercen el poder en la sombra, o a pleno sol, hacendados y caciques del país, que deciden según sus reglas.

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El protagonista es el detective Edgar “el Zurdo” Mendieta,  de la Policía Federal Preventiva de México, un “policía normal de cuarenta y tres años que siempre viste de negro, con tres días sin afeitarse e incapaz de enamorarse” que debe investigar un asesinato que afecta a las altas esferas políticas y económicas. Mordaz y burlón, vive en la Col Pop (Colonia Popular), una ciudad pobre, caldo de cultivo de bandas y proveedora de mano de obra de los cárteles de la droga, tanto que hasta Mendieta participó en su momento.

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El Zurdo se encuentra rodeado de la pandilla habitual: Gris Toledo, compañera de Mendieta, joven y con disposición, que le aporta respaldo moral en muchas situaciones; Ortega y Briseño, sus superiores; Angelita, su secretaria; Ger, su empleada de hogar con inclinaciones maternales;  Marcelo Valdés, el narco que dirige los destinos de todos aquellos que desean prosperar.

Pero al margen de estos personajes aparecen otros que ya no son tan comunes dentro del género: Parra, el psicólogo que le trata de sus “dolencias”; el padre Bardomino, de gran trascendencia en el comportamiento de el Zurdo, cuya remota relación me parece inoportuna revelaros en esta reseña, es curioso descubrirla, pero innovadora como parte de la personalidad de un protagonista de novela negra. Como no, tampoco faltan males de amores.

Estilísticamente es una obra repleta de mexicanismos (algunos de los más curiosos recojo al pie de este post), además de una forma especial de presentar los diálogos, al estilo de Saramago, de manera contínua, sin estar precedidos de un guión, únicamente diferenciados por un punto o por un signo de interrogación o exclamación, lo que dificulta su seguimiento durante las primeras páginas hasta que liberamos la mente y todo empieza a fluir. Y la recompensa es mayúscula.

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En el fondo, Élmer Mendoza, nos presenta un mundo propio, parecido formalmente al descrito por otras novelas negras, pero con las singularidades del medio mexicano, violento, familiar, desamparado, pero también feliz a su manera asumiendo las circunstancias de la vida que le ha tocado. También lo hace con su singular manera de relatar las historias, dejando que el lector vaya atando cabos.

Balas de plata fue merecedora por unanimidad del III Premio Tusquets de Novela.

Lo dicho, órale güey.

Aquí os dejo una serie de palabras y expresiones, creo que curiosas de conocer:

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El complot mongol. Rafael Bernal. 1969.

Hablar de esta novela negra, es hablar de algo más que de novela, es hablar de la historia de México. Está considerada la novela que inauguró el género negro en ese país.

¡Vaya trama! Un policía corrupto investigando un posible atentado contra los presidentes de EEUU y México, junto a un agente del FBI y a otro del espionaje ruso, en medio de la colonia china del barrio de Dolores en México D.F.  ¡CUIDADO QUE VIENEN CURVAS!

ecmA través Filiberto, el protagonista, Rafael Bernal nos muestra la situación del México de finales de los 60 donde la corrupción está institucionalizada: desde los chinos fumadores de opio a las mordidas de la policía, pasando por los políticos que guardan su escrupulosidad democrática encargando el trabajo sucio a otros. ¿Os suena? ¡Pinche políticos!

Filiberto García es un policía rudo, triste, escéptico y desencantado de una Revolución que prometió libertad e igualdad, que transformó maneras y no fondo y que recurre a él para compensar las deficiencias de la democracia recién asumida:

“La revolución no se ha convertido en nada. La revolución se ha acabado y ahora no hay más que pinches leyes”

“Debería haber una facultad para pistoleros. Experto en pistolerismo. Experto en joder al prójimo. Experto en hacer fieles difuntos”

La voz narrativa alterna entre un narrador en tercera persona y Filiberto en primera persona, que, a través de monólogos, filosofa sobre todo lo que hace y lo que ve: “¡Pinches leyes! Ésas son para los pendejos, no para nosotros o para los abogados. Como que nos quitaron la Revolución de las manos. Pero yo nunca la tuve en las manos. El que nace para maceta no pasa del corredor.”

El lenguaje de la novela está plagado de mexicanismos, refranes, y de la palabra preferida de Filiberto: ¡Pinche!, repetida hasta la saciedad: ¡Pinches chales! ¡Pinches políticos! ¡Pinches leyes! ¡Pinche licenciado!¡Pinche! ¡Pinche! ¡Pinche!.

El complot mongol es un apasionante thriller policíaco, macabro, único, original, con toques de humor y cargado de violencia que retrata diferentes estratos de la capital mexicana y el sistema social, económico y político del país. Tiene además su historia de amor, Maltita Fong.

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No he podido evitar hacer un paralelismo entre este México olímpico del 68 y la trilogía de la crisis de la Grecia postolímpica de Márkaris. En un país vendido como ejemplo de hazañas institucionales y sociales, con una envidiable salud democrática y progresista,  subyace la verdadera dimensión de la especulación y el negocio. El complot mongol y Con el agua al cuello, dan cuenta de la podredumbre de los regímenes y el ascenso de una clase política dispuesta a ejercer la violencia sin mancharse las manos, aún con cuarenta años de diferencia. Son novelas espejo de la crisis social.

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Puede realizarse otro paralelismo incluso entre la otra novela mexicana reseñada en TodoNegro, Las muertas de Jorge Ibargüengoitia y El complot mongol en cuanto a que comparten un estilo crudo, descarnado y sórdido, si bien la novela de Jorge se escribió a finales de los setenta pero sobre un hecho acaecido en el mismo periodo que la novela de Rafael.

El complot mongol (1977)

Cinematográficamente, El complot mongol fue llevada al cine en 1977, dirigida por Antonio Eceiza y con Pedro Armendáriz Jr. en el papel de Filiberto García. Dicen las malas lenguas que en septiembre comenzará a rodarse una nueva versión dirigida por Sebastián del Amo y con Carlos Bardem en el papel de Filiberto.

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Rafael Bernal (Ciudad de México, 1915-Berna, Suiza, 1972) fue diplomático, escritor, dramaturgo, ensayista y cuentista . Es autor de una veintena de libros de diversos géneros. Su obra más famosa, El complot mongol(1969), está considerada como la piedra fundacional de la novela negra mexicana.