La hija del tiempo. Josephine Tey. 1951

Vaya ladrillo. O vaya obra suprema. Tú decides. Tengo la sensación de que estoy sumergido en el ambiente inglés de Holmes de exquisitas formas y fondos tan educado, civilizado y proclive al té, que es el colmo del manierismo y afectación de la novela negra inglesa. Hasta actrices famosas de teatro entre los protas.

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La investigación data de un crimen y sus repercusiones en la historia de sucesión monárquica en la Inglaterra  del XV. Otra vez: ahí es ná. La hija del tiempo está clasificada como una de las mejores “novelas negras de todos los tiempos” aunque otorgarle este calificativo depende de lo que se entienda por novela negra. Pero eso es cuestión filosófica a la que no me atrevo ni acercarme.

Quien se espere una novela negra al uso va apañao. Poirot, Miss Marple podrían ser perfectamente sus protagonistas, así como el ya mencionado Holmes. El ambiente de recogimiento es asombroso. Y el caso, ya te digo, del XV.

Entre los recuerdos, que es lo único que somos, me salpicaban a veces gotas de la ventana indiscreta de Don Hitchcock, con un metomentodo recluido entre cuatro paredes, o de las aventuras de Sherlock con un Carradine en el papel del sumiso discípulo Holmes.

Galvestone. Nic Pizzolatto

imageLa gran fama de Nic Pizzolatto le ha llegado sin duda como autor de la serie True Detective. Haría falta meditar la aportación a su éxito de director Cary Fukunaga.Pero eso es otra historia.

Galveston empezó siendo una road movie al uso. Una fuga con personajes típicos bien retratados: matón a sueldo cuarentón, borracho y en este caso terminal, joven prostituta de vida desgraciada, mafioso de medio pelo…todo ello en ambiente sureño de calor sofocante, desvencijado, sucio e incluso roto y tópicos de la novela negra como la violencia, alcohol, drogas, pistolas y demás….que estuvo a punto de provocar que abandonara, me aburría soberanamente.Ya eran demasiadas novelas así. Sin embargo seguí leyendo. Menos mal.

En un momento todo se volvió intimista, los personajes cobraron vida y se interpusieron entre el papel y yo. Los diálogos despojados de todo adorno fluían uno tras otro mostrándome la mente de los personajes desnudos hasta que acabé contemplando la novela como lo que era realmente, una novela de personajes. De personajes de novela negra atrapados por el destino y la fatalidad, también tópicos de la novela negra pero muy bien manejados por el autor con los que empaticé tanto que no deseaba que les alcanzara.

¿Les alcanzó? Eso lo dejo para que tú lo descubras. Merece la pena. Sin duda.

Dies Irae. César Pérez Gellida

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A lo Highsmith. Me recuerda a Ripley y su compleja mente. Pero también recuerdos de historia.

En Dies Irae, César Pérez Gellida proporciona una vuelta de tuerca a Memento Mori. La emigración de sus protagonistas de Valladolid es consistente, coherente, caliente, interactuando en un medio social y cultural muy diferente, con una permanente dosis de la brutal violencia del género negro nórdico. Los hechos y momentos históricos a los que refiere aportan un extra y la singularizan. Incluir una banda sonora lo refuerza.

Dies Irae se retroalimenta conduciéndonos por una espiral de hechos que provoca mantener el careto pegado a la hoja. Parar para comer y para ¿dormir?

Aunque posee los elementos básicos del género negro transciende ésta, adetrándose en vaivenes emocionales marcados por la psicología de sus actores. Por que son eso, actores, acción. No sé si el autor estaría de acuerdo en su cinematografización. No sé si con el tiempo marcará incluso un subgénero en el género negro español.

Una constante en la novela: lo que parece una cosa, es realmente eso, lo que parece.

Los cuerpos Extraños. Lorenzo Silva.

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Se nos hacen mayores.

La última entrega de Bevilacqua y Chamorro es más individual, se vuelve hacia el interior de los personajes aflorando la personalidad que Silva les ha ido construyendo a los largo de los años. El cambio en la visión de las cosas que otorgan los años, donde se repasan vidas y sueños, lo que pudo haber sido y no fue. Lo que será.

Sin dejar en ningún momento de reconocerse a los guardias civiles, una mayor caracterización de éstos gana terreno a la trama negra de la novela. Una trama que empieza a ser común en gran parte de la novela negra actual, enmarcada en la corrupción política tan en boga y donde también se incluyen las conexiones internacionales del crimen, todo ello sin dejar de apelar a los clásicos instintos primarios del hombre como la envidia, la codicia, el sexo……