Gomorra y el tiempo. Serie. 2014-2019.

Gomorra es la sucesión. Otra manera de llamar al paso del tiempo.

Conclusión que he sacado tras pasar treinta y seis horas con la familia Savastano en esta histórica serie nacida del proscrito Saviano. Es el transcurso de la vida, en este caso especial por marginal, traicionera, cruel, violenta y demás tópicos aplicables a la existencia cuando la mafia toma las riendas. Sucede aquí y ahora, pero esa vida viene de algún sitio y se dirige hacia otro. La incógnita de sus detalles es lo que la hace interesante. El nombre es apropiado si con Gomorra se hace una analogía con la ciudad del antiguo testamento que fue destruida por la gravedad de sus pecados. Nápoles.

Es la historia de una manada, felina o humana que más da, donde el rey cae, se levanta, vuelve a caer, donde al final aspirantes nuevos se imponen en la cúspide y pagan asimismo el precio de intrigas y traiciones como lo hizo su antecesor. En este caso la historia se repite. Los tiempos se repiten al mismo tiempo que se abren paso, cambia para que nada cambie.

“Tenemos reglas, un código de respeto y él lo ha inflingido. Si no fuera yo, ya estaría muerto y no quiero hacerlo. Pero me merezco un resarcimiento. Si no, significa que lo que ha dicho el Nano lo pensáis todos y esto ya no sería una alianza, sino un lugar para escupir mierda sobre los demás. Y a mí eso no me interesa. Me marcho.”

Alianzas que cambian mientras van sembrando cadáveres. Quien antes era Ciro, ahora es Don Ciro. Quien antes era Don Pietro ahora es un Savastano de mierda. Pero no necesariamente para siempre. El tiempo no se detiene, el cambio en su propia esencia.

Hay detractores y defensores de las series frente al cine, para mí es una cuestión de duración. Cuando tienes una producción de treinta y seis horas, irresistible para según que frikis, las tramas profundizan más y alcanzan rincones donde un largometraje de hora y media nunca podría llegar. Permite expresarse mejor, matizar más, reflexionar sobre sentimientos y acciones, intimar con nuestros personajes. A veces, y este caso es uno de ellos, llegamos a una relación intensa con los principales, a meternos en sus cerebros y sus corazones de una forma que una película tiene mucho más complicado.

Ciro y Genny son los dos personajes que muestran esta potencia durante la incursión en el precipicio de la Camorra napolitana. Es la historia permanente de la creación y la destrucción. Nuevamente el tiempo. El camino desde las antiguas maneras, donde un Don respetado, elegante y omnipotente evoluciona hacia nuevos tiempos, más descarnados, más prácticos que se despojan de la sentimentalidad del antiguo régimen, pero no de su crueldad. Donde hasta la lealtad sucumbe a los nuevos tiempos.

Me he cansado de estar solo en el infierno.

Cuando se llega al final, tal y como me ocurrió con Breaking Bad, te quedas con la conocida sensación de vacío, de dejar amigos en un lugar que fue tu casa por muy violenta y cruel que fuera. Gomorra es grande, como el tiempo.

Criminal. Serie. 2019

Parece que hemos encontrado nuevos caminos para el género negro en cuanto a series se refiere. Empiezan los guionistas a estrujarse esas brillantes neuronas de las que son poseedores para empezar a hacer evolucionar argumentos y planteamientos.

Los interrogatorios han acostumbrado a ser parte integrantes y muchas veces principales de series policiales. Unos interrogatorios en los que hemos visto muchos tipos, policiales y delincuentes, que se sientan a ambos lados de la mesa. Mesas de comisaria que tendría muchas historias que contar.

Eso es lo que han planteado los productores de Criminal una serie de Netflix cuyo único contenido es ese: los interrogatorios. De sospechosos de los que se intenta que se confiese, a víctimas de las que se intenta que cuenten la verdad y solamente la verdad, de delincuentes confesos a los que se intenta atrapar, a…

¿Y quién lo lleva a cabo? Policías, por supuesto, pero como en todos los lados, de todo hay en la viña del señor, quien se ajusta a legalidades, quien tiene cuentas que cobrar, quien no le importa el medio, únicamente el fin, a…

Pues esta apuesta es eso, diferentes tipos de policías, diferentes tipos de delincuentes, sospechosos o víctimas pero cuyo cada capítulo transcurre única y exclusivamente en la misma comisaria, en la misma sala de interrogatorios, pero con historias diametralmente diferentes.

Más novedades, la serie consta de tres capítulos por cada país, sí por cada país, en el participarán tres casos por Reino Unido, Alemania, Francia y España. Cada uno de ellos rodado por un equipo diferente que comparten la misma comisaria como escenario. De cuarenta y cinco minutos cada capítulo nos ofrece diferentes formas y propuestas con el interrogatorio como eje común.

No encontraremos acción ni violencia, únicamente esos tiras y afloja entre personas que, sometidas a la dictadura de la propia personalidad, irán creando diferentes situaciones psíquicas, anímicas y psicológicas donde la propia palabra y la destreza de utilizarla por cada una de las partes es su modo de empleo y lo que da la esencia a la serie.

En cuanto a la parte que corresponde a España, la inspectora jefa y encargada de los interrogatorios es nada más que Emma Suárez, parte principal, pero acompañada en los tres capítulos que le corresponde por la talla de Eduard Fernández, Carmen Machi o Inma Cuesta, lo que refuerza el interés por verla, y dirigidas por el televisivo Manuel Barroso.

Nuevas formas, nuevos quehaceres, ¿nuevo neo-noir?

Carlo y Malik. Serie. 2018.

Esta vez es una recomendación con sus reservas, positivas para aquellos declarados amantes de Brunetti y Montalbano en su vertiente serial, para los que gustan del reposo de la investigación policial, para aquellos en los que la vida del policía es algo más que el puro trabajo, tan visto en la producción norteamericana.

Es una vertiente, italiana o más bien mediterránea, de policías que se despiden con un “hasta mañana”, atendiendo vidas personales después del trabajo, que poseen familia y asuntos domésticos que tratar con el mismo nivel de importancia de los casos delictivos de los que se ocupan.

Carlo y Malik reproducen los cánones de series policiales ya conocidas pero con las novedades impuestas por el devenir de la historia reciente. Así encontramos a Malik, un inmigrante de patera que con nacionalidad italiana adquirida ya forma parte, como muchos otros, de los nuevos cuerpos de policía. Es adjunto de Carlo, un montalbano de antiguo cuño. Nuevas visiones, nuevos pasados, nuevas situaciones.

La estructura de la serie, doce capítulos de cincuenta minutos, es clásica: una caso diferente en cada capítulo combinado con una historia común que enlaza todos ellos y que va desarrollándose conforme avanza la serie. Esta historia común a todos los episodios es la de los protagonistas, tan negra como la que más. Drogas, amantes, caso sin resolver, cargos de conciencia, encubrimiento de culpas.

Además de Carlo y Malik, inspector y subinspector de los casos, se unen el resto de componentes de la comisaria (como al clasicismo): Alba, que además de médico forense de la comisaría es la hija de Carlo; Mario, amigo incondicional del inspector, de su quinta y mano derecha; Marco y Cinzia, personal de apoyo, gente joven, con propia historia personal y conjunta; la capitana Micaela, ya sabemos como se la gastan los comisarios. Todos ellos en conjunto forman el conjunto a quien seguir en la Roma más al sur de Europa que nos podamos imaginar. Un noir mediterráneo e incluso familiar.

Lo dicho, para amantes de serial policial mediterráneo.

Título original: Nero a metà.
Año: 2018.
Duración: 50 min/capítulo.
Dirección: Marco Pontecorvo.
Música: Francesco De Luca, Alessandro Forti.
Reparto: Claudio Amendola, Miguel Gobbo, Fortunato Cerlino, Rosa Diletta Rossi, Alessandro Sperduti, Antonia Liskova, Angela Finocchiaro.
Productora: Cattleya

Italia

Más negro. Las mejores series del 2018.

Si ayer os comentaba las mejores novelas leídas en el año, hoy es turno de las series. Aquí están las mejores que he visto, estrenadas o no este año. Aquí el color negro adquiere muchos más matices que con la novela. Más variedad y combinación siempre junto al negro.

Pretendía, al igual que con las novelas, resumirlas en tres, pero me ha sido materialmente imposible. He creído conveniente agruparlas en tres tipos:

Las de factura americana en la que se ha empleado un agudo sentido del humor, inteligente, que huye de la chabacanería y la vulgaridad, cosa a veces difícil de encontrar en el mercado estadounidense. Son Get Shorty (2017) y Hap and Leonard (2016) fundamentadas ambas en una pareja que intenta salir adelante en un mundo harto difícil, rayando la legalidad e intentando conservar la dignidad humana utilizando para ello la socarronería y la ocurrencia.

Una de factura tradicional, en este caso italiana, con el estilo inconfundible, cínico e irónico, del malhumorado y triste Rocco Schiavone (2016), policía creado de la mano de Antonio Manzini, un procedimental, donde lo importante no son los casos a desvelar, no por ello menos importantes, sino los peculiares temperamentos y personalidades de los personajes que intervienen.

Y como no las de creación nórdica, tan en auge en estos momentos y que aúnan calidad visual, consistencia y severidad de las tramas y reflejo de sociedades de vanguardia creadas al abrigo de los más antiguos estados de bienestar. Son Sorjonen (2016), Valkyrien (2017) y Jordskott (2015). Estas dos últimas con un plus de riesgo, añadiendo a sus temáticas el funcionamiento conspiranoico fuera de la sociedad, en el caso de Valkyrien, o temas sobrenaturales de la mitología nórdica, en el caso de Jordskott.

Fuera del camino no puedo dejar de reseñar una serie que me causó un verdadero impacto, Camarada detective, una serie nada menos que de 1980, pero de las que es difícil encontrar huella y semejanzas. Se trata de un policial que sucede en la Rumanía de la época comunista, donde se sigue las normas y modelos establecidos para el género de manera estricta, pero desde la óptica del comunismo. Pero creado en el seno del mismo. Un ejercicio para todos aquellos que desean ir un paso más allá y ver como el noir puede adaptarse a múltiples formas. Y con una historia detrás realmente alucinante.

Como siempre, pasa y disfruta. Abrazos para todos.

Get Shorty. Serie. 2017

Me enseñó una amiga que a veces no es necesario recurrir a los aspectos típicos de una reseña para hablar de una producción artística. Y Get Shorty creo que es una serie a la que bien se le puede aplicar este principio.

Get_Shorty_todo_negro_josevi_BlenderPara ello, no hace falta hablar de encuadre, fotografía, diálogos, planteamientos y demás aspectos formales para hablar del aporte de un producto audiovisual al espectador, únicamente dirigiénlo a su función contemplativa. Un espectador, que como yo, desea a veces que se le invoque hacia una nueva trasferencia de sentimientos de la pantalla a las vísceras (entiéndase corazón o cerebro) sin necesidad de profundizar en el porqué, el cuándo y el cómo de ello.

Y es que en eso de la búsqueda universal de “pasárselo en grande”, Get Shorty asegura el modo y la forma. Una historia de la delincuencia y de la producción hollywoodiense entremezcladas, haciéndolas internecesarias y quién sabe si realmente verdaderas. En cuanto a los medios para conseguir un fin, una novela surgida de la mente del reconocido Elmore Leonard, que también participa como guionista, y con  mismo título: Get Shorty escrita en 1990. Unos cuantos años. Sólo dos años después, escribió su novela Jackie Brown que fue llevada al cine por Tarantino con el mismo título. Una piedra angular. Pero esa es otra historia.

Esta es la historia de un delincuente que busca la salida de los peligrosos caminos mafiosos a través del cambio de trabajo, para ello elige nada menos que la de ser productor cinematográfico. La producción fílmica como lugar y medio del que deshacerse de demonios y malas compañías que están llevando a la ruina a su bienquerida vida personal. Dos sistemas cuasiincompatibles. Tarea nada fácil.

Y a partir de aquí, dos temporadas de agudo ingenio y malabarismos para conjugar las mejores ayudas que una mala vida puede proporcionar con el intento de que no se mezclen ambos mundos e intentando no caer al mismo tiempo en los brazos de un FBI que se esfuerza por acabar con el narcotrafico mexicano en tierras californianas.

Pero lejos de ser una investigación policial, de agentes de poca pericia y nula convicción en las pocas veces que aparecen, Get Shorty se centra en las cotidianas vidas de quienes viven en ambos mundos, gente de todo tipo. Quienes intentan alejarse de vidas ilegales (Miles Daly interpretado por Chris O’Dowd); quienes intentan ganarse la vida y la fama en la industria hollywoodiense, presentada como bastante rastrera (Ray Romano en el papel de Rick Weather); o quienes se ganan la vida con el narcotráfico con la misma naturalidad como si la mercancía fuera un vulgar electrodoméstico, un elenco de torpes y malvados sin atisbo de terror.

Al margen, ironía, buen hacer, grandes diálogos y divertimento a raudales, humor muy muy negro con el propósito, no sé si el único, de hacer pasar unas cuantas horas de entretenimiento a través de las ácidas y atareadas vidas de personajes muy especiales y nada comunes dentro de una historia muy especial y nada común. Gran propósito.

Comparable en cuanto a estilo y tendencia, para quienes quieran hacerse una idea tonal más aproximada,  a mis queridas Hap and Leonard o en el terreno inglés a No Offence.  Siéntense, abróchense los cinturones y prepárense para un viaje emocionante e ingenioso. Políticamente incorrectos. Y quien sabe si más común de lo políticamente deseado. Salud.

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Puedes ver GET SHORTY en HBO.

Rocco Schiavone. Serie. 2016.

Rocco_schiavone_Todo_negro_josevi_Blender_1Un vicequestore que no confunde la ley con la justicia. La justicia es como las serpientes, sólo muerde a los descalzos. La impone si hace falta. Ya le advierte el juez Baldi cuando se le presentar a su llegada a Aosta: “Si usted hace de policía y juez a la vez, mal vamos a llevarnos”. Y es que Baldi conoce los motivos de su traslado forzoso proveniente de Roma. La justicia por su mano con enemigos poderosos por medio. Mala combinación.

Rocco es un policía bueno en su trabajo, seco más que serio, incluso antipático, áspero, como desearíamos serlo más de uno, de voz profunda (mejor V.O.S.) con tendencia al enojo. Pero nada de gravedad y recatamiento, nada de moralidad intachable ni boludeces políticamente correctas. También es un fumeta, consume sus porros en el despacho, en la ventana, para que no huela. Como él mismo dice “es su oración de la mañana”.

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Los católicos rezan, los ateos leen el periódico, yo me fumo un porro.

Es un personaje integral, con muchas más facetas. En el plano sentimental pica de flor en flor desde que enviudó arrastrando la losa de la ausencia de su esposa. En la pantalla se ha resuelto muy bien este asunto. Cada vez que Rocco está solo en casa podemos verlo interactuando con su esposa Marina, como si de una pareja real se tratase. Pero nada de pasteleo amoroso, conversaciones habituales y un tanto vencidas. Sentimental sin lloriqueo.Rocco_schiavone_Todo_negro_josevi_Blender_7Pero en general, a pesar de que las tramas no son nada superficiales, con gran carga trágica, predomina un ambiente distendido centrando la atención además de en los sucesos, en el comportamiento y las reacciones del vicequestore. Y es que menudo genio que se gasta el abuelo. Cumplidos los 50, la comisaria de Aosta no es precisamente donde se reúnen los genios de la policía ni el mejor sitio para un policía con experiencia.Rocco_schiavone_Todo_negro_josevi_Blender_4Y aquí entra de nuevo otro atractivo de la serie que acompaña y aupa la figura de Rocco. La colección de ayudantes que forman la unidad bajo su mando. Italo, el más cercano, que se desmaya ante cadáveres, imposible entrar al depósito; Caterina, una joven policía con brillante futuro. Hasta aquí bien, lo que se podía esperar, pero también existen D’Intino, Casella y  Michele, la estupidez mental reencarnadas, torpeza y lentitud, y que consiguen con sus meteduras de pata y sus ilógicos e insólitos diálogos arrancar más de una carcajada. Un Catarella multiplicado por tres. Añadimos a dos amigos del alma, Sebastiano y Alberto, forense de Aosta y completamos un cuadro kafkiano, absurdamente complicado.Rocco_schiavone_Todo_negro_josevi_Blender_5Y el marco alejado de los estereotipos de la negra italiana, Izzo y Marsella, Montalbano y Sicilia. La ciudad de Aosta, alpina, con las montañas permanentes de fondo, con nieves en montones en las esquinas de las calles. Rústica en muchos aspectos. Inclinada siempre a resguardarse del frío. Más cerca de Ginebra que de Milán. Frío nórdico.Rocco_schiavone_Todo_negro_josevi_Blender_6Esa conjugación de la imagen noir nórdica, desdibujada, apagada de colores, lánguida, bastante austera, con la idiosincrasia de la vida italiana, su humor, su postura alegre y desenfadada ante la vida, algo más que la laboral, produce un resultado magnífico, donde encontraremos muchas y diversas sensaciones a las que el género noir no nos tiene muy acostumbrados.

Basada en las novelas de Antonio Manzini, son seis capítulos de hora y tres cuartos cada uno, para disfrutar. Pues disfruten.

 

Zona fronteriza. Grenseland. Serie. 2017

grenseland_todo_negro_cartel_1Una nueva serie noruega, con novedades y con cotidianidades. Bajo la mortecina luz que ampara el saber de las nuevas realizaciones del norte, nos presentan una nueva que serie que aporta de lo uno y de lo otro.

De lo uno, un policía homo de gran rectitud, le apartan de un caso en que ha denunciado a un compañero por presunta, como siempre, implicación en el asesinato de una confidente. Por lo tanto, rechazado por todos. Pobrecito.

De lo otro, el mundo no es como queremos que sea, sino como es, con sus avaricias y pertienentes intereses, con deseos de conquistar lo que está fuera de nuestro alcance pero a lo que creemos que podemos optar, ¿por qué no?. Yo también quiero vivir bien y sin obligaciones ni presiones.

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Y el susodicho defensor de honestidades y rectitudes, nuestro detective Niko, se convierte, por arte de magia, en un corrupto en toda regla, intentado ocultar y amañar pruebas en una muerte en la que un miembro de su familia está implicado. La familia, al mejor estilo italiano, es la disculpa necesaria para justificar acciones delictivas. ¿Lo harías tú por tu hermano? Aquí es donde nos ataca la esencia de la serie. Cuando nos tocan nuestros límites, en este caso la fraternal devoción por una malentendida lealtad a valores sometidos al imperio de la sangre. Como siempre, cada uno tiene su precio.

Una serie para discutir, para dejar claro que el blanco y el negro no existe, que ni la verdad ni la maldad tienen términos absolutos y donde solamente hace falta que nos toquen nuestras profundas debilidades para saber que somos honrados hasta cierto punto.

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Nuestra honradez pende de un hilo. Hace falta localizar el hilo, y tirar de él para ponernos contra la espada y la pared. ¿Y tú que estarías dispuesto a hacer por la sanguinolenta familia? Respóndete.

Seguiremos indagando en las profundidades de las convincciones.