Hay que matar a Lewis Winter. Malcolm Mackay. 2016

hay_que_matar_a_lewis_winter_malcolm_mackay_josevi_blender_todo_negroNovela tartan noir, a pesar de los aspectos polémicos de esta denominación, suscitados por autores encuadrados en la misma, como McIlvanney , considerado iniciador de este subgénero. Pero eso sería entrar en disquisiciones teóricas para las que, reconozco, no me encuentro preparado. Ni tampoco me interesan mucho. Quizás Val McDermid e Ian Rankin son los que deberían opinar al respecto.

Primera novela de Mackay dentro de La trilogía de Glasgow, única publicada en castellano. Con una trama centrada en el asesinato, como no de Lewis Winter, su investigación y resolución. Con policías y hampa como elementos confrontados. Sin embargo es mucho más que eso, trata los entresijos de la vida de un sicario, y por ende, del mundo del hampa. De la cotidianeidad que también posee este trabajo, muy ligada al destino y la capacidad de supervivencia de la delincuencia escocesa.

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Sicario en sus aspectos más íntimos, sus preocupaciones, sus miedos a ser descubiertos e implicados. Un manual de buenas prácticas desde un punto de vista objetivo y con una naturalidad que pone los pelos como escarpias. Un sicario debe ser solitario, comedido, metódico, disciplinado, debe saber convivir con la incertidumbre, debe saber leer, a partir de indicios en prensa, como está desarrollándose la investigación con la finalidad de saberse más o menos a salvo, en definitiva de disminuir los riesgos. Clave para una actuación profesional. Una conseguir una buena reputación dentro del gremio, el gremio de quienes participan de esta forma de vida.

Una novela donde las mentiras tienen las patas muy cortas, donde la policía tiene los brazos atados muchas veces, y otras se vende al mejor postor y donde se descubre una sociedad escocesa paralela a la superficial.

Narrativamente, el autor apela directamente al lector con frases tan poco habituales como “…por si te interesa”, y al menos en mí, consigue cierta empatía con Calum, nuestro protagonista, ajeno a disquisiciones morales de cualquier tipo. Es su trabajo, debe realizarlo bien y de manera segura. Y al final creo que tal minuciosidad y seriedad en el desarrollo de una tarea debe encontrar una recompensa, la de salirse de rositas.

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Una historia con una visión diferente.Deseando leer las siguientes entregas, de profundizar en este nuevo personajes dotado de una humanidad poco conseguida en el género.

Trilogía de Glasgow:

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Gran portada de novela negra.

Como siempre que navegas por los mares de la red te encuentras gratas sorpresas. En este caso con una portada de novela negra, o policíaca en este caso porque la editorial Siruela la incluye en ésta, su serie policíaca. Su autor, como siempre en casos de portadas…..desconocido.

Creo que más negra no puede ser:

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El gran frío. Rosa Ribas. 2014.

Evocador. Dada mi edad, este libro, que transcurre a finales de la década de los 50, llamaba constantemente a mi nostalgia, nostalgia entendida únicamente como tiempo pasado no necesariamente añorado.

Esta nostalgia extraña, se cimenta en lecturas de El Caso que mi abuelo se dejaba en el revistero al lado de la radio, vaya lectura para un niño; en la vivencia de las festividades católicas y su alteración de la cotidianeidad impregnadas de una intransigencia y fanatismo religioso dignos de siglos anteriores y de las que no era consciente.

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También el costumbrismo que nace de la novela, ha sido uno de los impulsos que me han hecho sucumbir a ella. La sorpresa que producía un revelado de fotos, en el que nunca sabías como y que iba a salir, acontecimiento perdido en un pasado no tan lejano. La atmósfera de represión religiosa ante todo aquello que pusiera en duda los cánones de la fe. Los transportes que embarcaban al viajero en una aventura. La carencia de las cosas más elementales. Los eufemismos como el “colorado” o “encarnado” para referirse a todo aquello que fuera de color “rojo”, que yo lo oí decir, en este caso, a mi abuela.

En cuanto a los recursos de la narración, no quiero dejar de señalar a Mauricio, un entrañable tonto del pueblo, en el que a través de su simplicidad, y de lo acertado de capítulos exclusivos dedicados a su discurso, se reflejan las maneras de pensar de una época que me producen nostalgia, al mismo tiempo que alegría de su superación.

Para no perdérsela.