Sin conciencia. Bretaigne Windust. 1951.

Una película con una manera diferente de contar la historia. Flashback dentro de otro flashback como herramienta para contarnos la historia.

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Tras la pérdida del testigo clave contra el jefe de una red de asesinos a sueldo, el inspector Ferguson, modelo de honestidad, repasa la investigación del caso y las declaraciones de los testigos para buscar nuevas claves para llevar al criminal al lugar que se merece: la silla eléctrica. Y un error de los malos le conducirá a ello. Estos malos siempre dejan un cabo suelto, en el que Bogart con impecable camisa, pajarita y sombrero de ala ancha, sabrá encontrar, asistido por su fiel ayudante.

Las frases son para el recuerdo.

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sin conciencia1    Combina todos los elementos del género, sótanos sórdidos, callejones oscuros, cierta teatralidad en la acción, muelles brumosos, con personajes dispuestos a cualquier cosa, incluso a vender a su madre con tal de no acabar en la cárcel. También contamos con calabozos y celdas en las que se suicidan sospechosos. Incendios casuales que acaban con posibles soplones.

Hecho de menos una femme-fatale, aquí todo gira en la investigación policial. Una Gloria Grahame, en apariciones estelares, como en Los sobornados hubiera endulzado todavía más una gran película para los que nos gusta lo negro.

Imprescindible.

Y aquí el reparto:

reparto sin conciencia