Balas de plata. Élmer Mendoza. 2008

balas_de_plata_elmer_mendoza_Josevi_BlenderÓrale güey. Con Balas de plata nos espera un viaje por el estado de Sinaloa en México, en la costa pacífica. En concreto por las ciudades de Cutliacán y Mazatlán. El jefe de la expedición, Élmer Mendoza.

Una novela etiquetada, con lo poco que me gusta, como narcoliteratura, nos hace partícipes de la situación social y política de México, donde los narcos ejercen el poder en la sombra, o a pleno sol, hacendados y caciques del país, que deciden según sus reglas.

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El protagonista es el detective Edgar “el Zurdo” Mendieta,  de la Policía Federal Preventiva de México, un “policía normal de cuarenta y tres años que siempre viste de negro, con tres días sin afeitarse e incapaz de enamorarse” que debe investigar un asesinato que afecta a las altas esferas políticas y económicas. Mordaz y burlón, vive en la Col Pop (Colonia Popular), una ciudad pobre, caldo de cultivo de bandas y proveedora de mano de obra de los cárteles de la droga, tanto que hasta Mendieta participó en su momento.

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El Zurdo se encuentra rodeado de la pandilla habitual: Gris Toledo, compañera de Mendieta, joven y con disposición, que le aporta respaldo moral en muchas situaciones; Ortega y Briseño, sus superiores; Angelita, su secretaria; Ger, su empleada de hogar con inclinaciones maternales;  Marcelo Valdés, el narco que dirige los destinos de todos aquellos que desean prosperar.

Pero al margen de estos personajes aparecen otros que ya no son tan comunes dentro del género: Parra, el psicólogo que le trata de sus “dolencias”; el padre Bardomino, de gran trascendencia en el comportamiento de el Zurdo, cuya remota relación me parece inoportuna revelaros en esta reseña, es curioso descubrirla, pero innovadora como parte de la personalidad de un protagonista de novela negra. Como no, tampoco faltan males de amores.

Estilísticamente es una obra repleta de mexicanismos (algunos de los más curiosos recojo al pie de este post), además de una forma especial de presentar los diálogos, al estilo de Saramago, de manera contínua, sin estar precedidos de un guión, únicamente diferenciados por un punto o por un signo de interrogación o exclamación, lo que dificulta su seguimiento durante las primeras páginas hasta que liberamos la mente y todo empieza a fluir. Y la recompensa es mayúscula.

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En el fondo, Élmer Mendoza, nos presenta un mundo propio, parecido formalmente al descrito por otras novelas negras, pero con las singularidades del medio mexicano, violento, familiar, desamparado, pero también feliz a su manera asumiendo las circunstancias de la vida que le ha tocado. También lo hace con su singular manera de relatar las historias, dejando que el lector vaya atando cabos.

Balas de plata fue merecedora por unanimidad del III Premio Tusquets de Novela.

Lo dicho, órale güey.

Aquí os dejo una serie de palabras y expresiones, creo que curiosas de conocer:

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La higuera. Ramiro Pinilla. 2006

Venganza, miedo, irracionalidad en una situación social y política dura. La represión llevada a cabo por Falange Española durante y después de la guerra civil española es el marco en el que se desarrolla esta historia. Y en Getxo por supuesto. Con una buena descripción de la situación social. Pero esta novela va de otra cosa.

La_higuera_Ramiro_PinillaRogelio, falangista convencido deja al margen el destino de España en lo universal para sucumbir a la mirada de un niño. De un niño, Gabino, que ve a Rogelio llevarse a su padre y su hermano para asesinarlos en una cuneta. Esta mirada le marcará ya que verá en ella un deseo evidente de venganza. Para evitarla sucumbirá a la sutil manipulación de Gabino, que le obligará, sin mediar conversación alguna, a vigilar una higuera plantada por él sobre la tumba de sus familiares. Rogelio luchará contra actuaciones de la poderosa iglesia, construcción de un instituto y de los intentos de olvido de las fechorias cometidas por parte de los victoriosos, siempre con la esperanza de evitar su muerte.

Podría ser una historia de redención de pecados, pero no, será una historia de como evitar un destino, del miedo irracional.

Podría contaros muchas cosas y en diversos sentidos, pero nunca conseguiría transmitiros las sensaciones de la novela. Lo mejor es leerla. Muy profunda, cada uno encontrará en ella diferentes cosa. Quizás la novela más negra de Ramiro Pinilla.

Os dejo aquí una portada inspirada en ella.

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Sólo un muerto más. Ramiro Pinilla. 2009

Sancho es un fan incondicional, como muchos otros (y no quiero mirar a nadie), de Hammet y Chandler, los idolatra y quiere escribir como ellos. Ya ha escrito dieciséis novelas y las editoriales le han devuelto las dieciséis. Y lo comprende. Son malísimas.

En un intento de regeneración literaria, dejará de imitar a sus ídolos. Ha decidido que ahora imitará a sus personajes. Se convertirá en Marlowe y Spade. Hasta aquí podría ser una historia común, si no fuera por que Sancho Bordaberi se convertirá en un Spade a la vasca, en Getxo y en plena posguerra española, 1945.

solo_un_muerto_mas_Josevi_BlenderCon un nuevo nombre, Samuel Esparta (no son necesarias alusiones), con el traje y el sombrero de ala ancha heredados de su padre, conservados como oro en paño, este propietario de la librería Beltza (negra en euskera) penetrará en las vidas de las gentes de Getxo en una huida hacia delante que salve sus aspiraciones literarias.

Para escribir su novela con esta nueva identidad, desempolva un suceso ocurrido hace 10 años y que se convirtió, a las puertas de la guerra civil, en “sólo un muerto más”. Intentará encontrar al culpable del asesinato de uno de los detestados gemelos Altube, entre todos aquellos que se vieron involucrados en aquella fatídica noche.

Se moverá en una situación sociopolítica complicada en la que los personajes que le acompañan son tan singulares como él mismo. Koldobike, su dependienta de la librería, que ejerce de secretaria de Samuel y que lo apoya incondicionalmente. Koldobike es mordaz pero cariñosa, incluso no dudará en teñirse de rubia y usar faldas ajustadas para trasladar el ambiente virtual de Spade a la vida de su jefe. Los diálogos entre Koldobike y Samuel es uno de los platos fuertes de esta historia.

Luciano es un falangista poeta que se pegará a las espaldas de Sancho para intentar escribir como él, un punto esquizofrénico de idolatría de idólatras. Don Manuel, el maestro; Lucio Etxe que sobrevive de lo que arroja la playa durante la noche; Joseba Ermo, ferretero de Getxo, y otros personajes relacionados con la actividad económica habitual de una librería no les van a la zaga en peculiaridades.

En este País Vasco rural y marítimo, Pinilla refleja muy bien el miedo, la miseria del extraperlo, la violencia, los muertos pendientes o la lucha por la libertad lo que hace que esta novela acepte otras múltiples lecturas.

Pero al final es una novela de soñadores que se enfrentan a una cruda realidad.

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A cada cual lo suyo. Leonardo Sciascia. 1966.

Mi ignorancia nuevamente. Sciascia solo de oídas. Que placer leerlo.

Con ella he viajado al origen de las novelas negras de tradición mediterránea de ambientes y tramas austeros, sin artificios, donde enraízan las maneras de ser y actuar de la sociedad siciliana extrapolables a la italiana en general.

Utilizando un tono bastante didáctico, con la ironía y los diálogos como herramientas, va más allá del mero relato novelado reflejando su ideología en temas de gran transfondo social como la hipocresía de la turbia sociedad siciliana, las contradicciones del catolicismo o el papel
secundario de la mujer.

Una novela que, como Los crímenes de la calle Morgue de Poe en el ámbito sajón y su primitivo lenguaje, es un pilar básico sin el que no es posible entender la novela negra italiana y por añadidura del Mediterraneo.

Con “A cada cual lo suyo”, Sciascia demuestra que puede hacerse una joya negra en poco más de cien páginas y al mismo tiempo evidenciar una visión de la realidad, en su caso desencantada y apesadumbrada, a través de los recursos propios del llamado género negro,y de la que no es posible librarse de su recuerdo cuando se leen o releen al resto de autores negros italianos. El final de la novela es un claro ejemplo de esta visión.

¿Cuán deudores son de ella autores como Camilleri o de Giovanni o Vichi o lo serán los futuros escritores del género?

Sencilla y a la vez imprescindible.