Los #Goya2019 iberoamericanos son eminentemente negros.

Los Goya dan para mucho. La discusión está servida. Que si éste o ésta se lo merecía más, que si me gusta más esta fotografía, que si esta actriz lo clava, que si aquella música… No sé realmente quién juzga qué. E intentar aclararse lo antojo difícil. Pero yo a lo mío.

No hay más que echar un vistazo a los nominados a mejor película iberoamericana en los Goya 2019 para darse cuenta de que esto del noir va tomando posiciones cada vez más destacadas. Exceptuando la Roma de Cuarón todas las demás exudan género negro por sus fotogramas. Cada cual arrima el ascua a su sardina. Habrá a quien tampoco le parezca adecuado.

El Ángel, film argentino de Luis Ortega, después de dramas carcelarios y criminales nos presenta uno de los caminos del noir, el dedicado a pegar un vistazo por los límites de la personalidad, indagando en la naturaleza de la maldad, la delincuencia, elegida u obligada, y sus irremediables consecuencias que tarde o temprano alcanzan hasta el más pintado, hasta quien no se lo merece. Eminentemente psicológica. Un tema clásico del género.

Por otra parte, La noche de 12 años o Los perros, por Uruguay y Chile respectivamente toman las dictaduras del cono sur y de las atrocidades sobradamente conocidas como lugar común para desarrollar, no obstante, dos películas totalmente diferente. Los derechos humanos presentes pero contados de manera divergente, o confluyente según se mire. Cuantas novelas negras giran o se desarrollan en este tiempo y lugar concretos. Y algunas con merecido reconocimiento. Apunten.

Los perros, de Marcela Said, que ya ha buceado a través de documentales en la trama golpista como con I love Pinochet, se centra en la idea de que los culpables y colaboradores no están a salvo de la justicia a pesar de los años transcurridos, no como ha pasado en otros lugares, ejem. Nos adentra en el ambiente social de la clase pudiente chilena, donde quien más o quien menos colaboró con el régimen militar y continúa vivo. Se distancia tanto de una visión vengativa como de la la paternal figura del perdón, sin olvidar en ningún momento el indispensable e ineludible pago de las vilezas cometidas, por acción u omisión. ¿Hay temática del género o no?

Sin embargo, La noche de 12 años, de Álvaro Brechner, con ninguna trayectoria en el género (una delicia su irreverente Mr. Kaplan) trata de la historia de los tres revolucionarios Tupamaru que fueron secuestrados durante doce años por el régimen dictatorial militar de Uruguay de los 70 y principios de los 80. Entre estos tres “desaparecidos” se encontraba el que sería el posterior presidente de Uruguay, José Mújica. Una narración que si bien tiene su importancia testimonial en la odisea sufrida por estos tres militantes de la democracia y las ínfimas condiciones humanas en las que hubieron de sobrevivir, no deja de tomar como base un nuevo clásico del género, la vida carcelaria en condiciones infrahumanas, en las que al individuo se le intenta eliminar tanto física como psicológicamente. Por cierto, con Antonio de la Torre clavando, una vez más, el papel que le ha tocado, el de José Mújica, nominado por ello a mejor actor de reparto. Negro histórico.

Únicamente Roma, de Alfonso Cuarón, escapa a los temas clásicos del género, y la que sin lugar a dudas se llevará el Goya al agua. Una película que, respetando lo que tantos otros ven, y yo no alcanzo a vislumbrar, no tiene la trascendencia humana de las demás nominadas. Un mero entretenimiento en un ejercicio de egolatría, eso sí según algunos de magnífica calidad. Dios me libre que criticarla.

¿Mi predilección? yo le daría el Goya 2019 a la mejor película iberoamericana a El Ángel de Luis Ortega. Es lo que hay. No os perdáis ninguna de ellas.

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Autores en Todo Negro.

Un verano para leer sobre todo aquí, donde el rigor veraniego hace prohibitiva, durante gran parte del día, la danza trotamundos por el trazado urbano. Asadura de cerebros y de gomas de zapatos de gamuza azul antes del anochecer. Sudor y mala leche. Y cerveza, mucha cerveza.

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Nadie sabe como ha sido, pero todos han desaparecido. Es tu momento, una novela negra para los urbanitas que nos abandonamos a la pereza, o simplemente al miedo de salir de nuestro medio natural.

A elegir, mexicana, americana, española, finlandesa, argentina, francesa, inglesa… para todos los gustos. Sádica, más sádica, introspectiva, actual, clásica, humorística, transcendental…Lo dicho para todos los gustos.

Estos son los autores que con el tiempo se han infiltrado en los post de Todo Negro. Si buscas lecturas de género o simplemente tienes una piedra en el zapato, elige a un autor, introdúcelo en el buscador y tendrás su reseña. Son especialistas en corroer mentes y sacudir conciencias, en hacerte reir y en pasar un buen rato, en definitiva, en disfrutar leyendo, que para eso también está el verano y este maldito calor. ¡Quizá encuentres lo que buscas!

¡BUEN VERANO !

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TODO NEGRO

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Esos oscuros rincones.

Desde que prendió en mi imaginario del ambiente negro aquellos rincones donde acecha el mal, donde campan a sus anchas los oscuros deseos y ambiciones, he intentado representar en escenas los lugares donde podrían desarrollarse su acciones más negras y sórdidas. Producto de ello son unos nuevos diseños de portada que invitan al desasosiego….y la sospecha. Espero os gusten. Más en…..

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Atraco al banco. Donald E. Westlake. 1972

Nuevamente peripecias, los casos de Dortmunder avanzan por caminos insospechados de difícil vaticinio en escenarios diversos y con acciones audaces.

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Se suscitó una vez una pregunta, que no se aclaró, sobre como denominar al subgénero al que pertenecen las novelas de Dortmunder, ¿capers o crook stories?

Su acepción más adecuada para la novela negra es “travesuras” en el caso de capers e “historias de sinvergüenzas” en el caso de crook stories. Me inclino por la segunda más precisa y mejor equivalente castellana a lo que intenta describir. Aunque travesura también es un sustantivo que le viene bien a esta novela por el carácter desenfadado e improvisado de los sucesos que desarrolla.

Pues eso creo que es, una historia de sinvergüenzas. ¡ Es qué estos tíos no piensan nada bueno ! Ideas que a ningún mortal se le ocurren. Absurdas incluso. Pero divertidas, eso sí. Después de Un diamante al rojo vivo no sabía si estaría de nuevo a la altura, y lo está.

Con casi los mismos personajes tan expresivos, inmersos en un grupo tan pintoresco como disonante, en el que debuta hasta un ex-agente del F.B.I., crea de nuevo una trama que alcanza el delirio con un final apabullante e inesperado. Es, como ya dije, sencillamente genial. La policía está impresionante, el capitán Deemer,  un mal genio tuercebotas al cargo del caso, y un teniente Hepplewhite que debe soportar a su jefe. Oliver y Hardy, vamos.

Como curiosidad, la empresa de seguridad del banco, se llama Agencia Continental de Vigilancia. Parece un guiño a Hammett y a su agente de la Continental que hizo su debut en octubre de 1923 en la revista pulp Black Mask.

De nuevo, lean y diviértanse con esta historia de sinvergüenzas.

Big Bad Wolves. O la película del año para Tarantino. 2013

A mediados de octubre 2013 el director Quentin Tarantino declaró que “Big Bad Wolves” era la película que había visto -en lo que llevaba de año- que más le había gustado de todas.

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Muchos críticos la menosprecian con frases del estilo:

“A pesar de sus innegables hachazos, este thriller cómico de los directores Aharon Keshales y Navot Papushado nunca llega a ser más que un horripilante ejercicio de estilo.”

“Gamberrada gore

Otros la alaban:

“Con excelentes interpretaciones de los actores principales, ‘Big Bad Wolves’ es fascinante de principio a fin.”

“La película luce factura exquisita y un tono que equilibra su sentido de la comedia con una hábil dosificación de la crueldad” OJú

Pues yo me quedo con estos últimos. No me extraña que sea del agrado de Tarantino, es sangrienta, cruel, siniestra. Pero con un sentido del humor sutil en situaciones en las que cualquiera se mearía en los pantalones. Ahora que están de moda los subgéneros yo la calificaría (según mi noble criterio) como comedia negra vengativa, de la que quizás sea su única integrante.

Todo gira alrededor de la venganza y de la excitación de los bajos instintos. De ¿cuál es el límite? ¿yo llegaría a eso?, claro que con lo facilón que soy a la hora de empatizar con cualquier película que veo, me pongo a dar vueltas a las tramas y quizás me paso de rosca y no veo lo que realmente tengo en las narices. Cosa que no ocurre siempre ni con todos. Afortunadamente.

De destacar la última media hora donde los directores acumulan casi toda la carne del asador y de su especial punto de vista a un tema tan manido como la pedofilia, la violencia policial, las víctimas…

Se deja ver.